El final del largo e inútil día se apaga.
La misma esperanza que hubo se derrumba,
generosa… La vida es un mendigo ebrio
que extiende la mano a su propia sombra.
֍ ֍ ֍
Mil como tú en esta hora tratan con la mente
de negar el deseo de todo lo existente.
Mil como tú, al despertar, son nuevamente
siervos de lo eterno y del vano presente.
֍ ֍ ֍
Labra como quieras tu vida,
ya fue labrada antes de ser vivida.
¿Para qué quieres trazar en el suelo
la sombra que se va de la nube ida?
֍ ֍ ֍
No te preocupes de la ciencia, ni de usarla.
¿De qué sirve, en esta oscura sala
que es la vida, medir mesas y sillas?
Úsalas, no midas; tendrás que abandonarla.
֍ ֍ ֍
Durmamos, pues la ciencia cierta
nadie logra. La ventana entreabierta
deja pasar los ruidos de la aldea. ¿Quién soy?
¿Y quién en mí duerme o despierta?
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[1]
En
Rubaiyat. Canciones para beber,
Bilbao, El Gallo de oro, 2015.
(Trad. Beñat Arginzoniz)
(Trad. Beñat Arginzoniz)

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