domingo, 14 de junio de 2026

WILLIAM SHAKESPEARE. CINCO POEMAS [1]


XII

When I do count the clock that tells the time,
And see the brave day sunk in hideous night;
When I behold the violet past prime,
And sable curls all silvered o'er with white;

When lofty trees I see barren of leaves
Which erst from heat did canopy the herd,
And summer’s green all girded up in sheaves
Borne on the bier with white and bristly beard,

Then of thy beauty do I question make,
That thou among the wastes of time must go,
Since sweets and beauties do themselves forsake
And die as fast as they see others grow;

And nothing 'gainst Time's scythe can make defence
Save breed, to brave him when he takes thee hence.

◊◊◊◊◊

XII

Cuando observo el reloj que da la hora
y veo el día hundirse en noche horrible;
cuando contemplo la violeta ajada
y el bucle oscuro que la plata cubre;

cuando veo altos árboles desnudos
que dieron antes sombra a los rebaños,
y el verde estío atado ahora en gavillas
marchar, áspero y blanco, en las carretas,

me digo: ¿qué se hará de tu hermosura?
sabiendo que has de ser presa del tiempo,
pues gracias y bellezas se doblegan
y mueren mientras ven cómo otras crecen.

Nada puede oponerse a su guadaña,
o solamente un hijo, cuando faltes.

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XXIII

As an unperfect actor on the stage
Who with his fear is put beside his part,
Or some fierce thing replete with too much rage,
Whose strength's abundance weakens his own heart;

So I, for fear of trust, forget to say
The perfect ceremony of love's rite,
And in mine own love's strength seem to decay,
O'ercharged with burthen of mine own love's might.

O! let my looks be then the eloquence
And dumb presagers of my speaking breast,
Who plead for love and look for recompense
More than that tongue that more hath more express'd.

O! learn to read what silent love hath writ:
To hear with eyes belongs to love's fine wit.

◊◊◊◊◊

XXIII

Como un actor confuso que en la escena
olvida su papel presa del pánico,
o igual que alguna fiera enfurecida
con tanto ardor que, al cabo, desfallece,

así, todo aprensiones, yo me olvido
de los procedimientos entre amantes,
y por la fuerza de mi amor flaqueo,
y es tal su magnitud que me desborda.

Que sean mis miradas elocuentes
y mudos emisarios de este pecho
que amor suplica y pide recompensa
más que la lengua que mejor lo dice.

Tú lee lo que el amor callado ha escrito:
que es gracia del cariño oír con los ojos.

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LV

Not marble, nor the gilded monuments
Of princes, shall outlive this powerful rhyme,
But you shall shine more bright in these contents
Than unswept Stone, besmear'd with sluttish time.

When wasteful war shall statues overturn,
And broils root out the work of masonry,
Nor Mars his sword, nor war's quick fire shall burn
The living record of your memory.

'Gainst death, and all oblivious enmity
Shall you pace forth; your praise shall still find room
Even in the eyes of all posterity
That wear this world out to the ending doom.

So, till the Judgement that yourself arise,
You live in this, and dwell in lovers' eyes.

◊◊◊◊◊

LV

Ni el mármol ni el dorado monumento
han de sobrevivir a mis poemas.
Aquí fulgurarás tú más radiante
que el busto del que sólo el moho se ocupa.

Cuando la guerra tumbe las estatuas
y desarraigue muros la violencia,
ni el acero de Marte ni su fuego
podrán con tu memoria, siempre viva.

Irás contra la muerte y el olvido.
Habrá un lugar para tus alabanzas
en todas las miradas sucesivas
que agoten hasta el fin del tiempo el mundo.

Y mientras llega el día en que te juzguen,
aquí estarás, y en la pupila amante.

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LXXVI

Why is my verse so barren of new pride,
So far from variation or quick change?
Why with the time do I not glance aside
To new-found methods, and to compounds strange?

Why write I still all one, ever the same,
And keep invention in a noted weed,
That every word doth almost tell my name,
Showing their birth and where they did proceed?

O! know, sweet love, I always write of you,
And you and love are still my argument;
So all my best is dressing old words new,
Spending again what is already spent:

For as the sun is daily new and old,
So is my love, still telling what is told.

◊◊◊◊◊

LXXVI

¿Por qué no van mis versos a la moda
del tema inesperado, y se repiten?
¿Por qué no me acomodo a nuestro tiempo
buscando algún hallazgo y otro estilo?

¿Por qué escribo lo mismo hoy que mañana
y no amplio el vestuario de mi ingenio,
y así, en cada palabra se descubre
mi nombre cuando muestra su linaje?

Porque, mi amor, tú eres mi materia,
y amor y tú de nuevo mi argumento;
mi fuerte es remendar viejas palabras,
usar de nuevo aquello que se ha usado.

¿No nace el sol y muere cada día?
También mi amor insiste en lo ya dicho.

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CXLIX

Canst thou, O cruel! say I love thee not
When I against myself with thee partake?
Do I not think on thee, when I forgot
Am of myself, all tyrant, for thy sake?

Who hateth thee that I do call my friend,
On whom frown'st thou that I do fawn upon,
Nay, if thou lour'st on me, do I not spend
Revenge upon myself with present moan?

What merit do I in myself respect,
That is so proud thy service to despise,
When all my best doth worship thy defect,
Commanded by the motion of thine eyes?

But, love, hate on, for now I know thy mind,
Those that can see thou lov'st, and I am blind.

◊◊◊◊◊

CXLIX

¿Cómo dices, oh cruel, que no te amo,
si yo estoy de tu parte en contra mía?
¿No pienso acaso en ti cuando me olvido,
tirana, de mí mismo por tu causa?

¿A quién llamo yo amigo si te odia?
¿A quién que tú desprecies yo lo halago?
Y si me miras mal, ¿es que no tomo
venganza contra mí gimiendo al punto?

¿Qué méritos encuentro en mi persona
orgullosos de no querer servirte,
si adora lo mejor de mí y tus faltas
y obedezco a una seña de tus ojos?

Pero ódiame, mi amor, que ya te entiendo:
tú quieres a quien ve, y yo me he cegado.
——————————
[1] From Sonnets, 1609.
De Sonetos, 1609.
En Sonetos, Madrid, Bartleby, 2009.
(Trad. Christian Law Palacín)

domingo, 7 de junio de 2026

JUAN GALLEGO BENOT. CINCO POEMAS [1]


I

PLURALIDAD DEL NOMBRE

Yo he podido recorrer
por ti todos los campos,
todas las amplias nubes fronterizas,
la mar hastiada de molicie,
el llano fierro inoportuno.

He cantado al blancor
y a la dulzura del mundo,
he dicho que podría
dar el alma por ti
y tantas cosas.

Hoy, que el sol
relumbra amenizando
el más terrible verano,
podrías ser cualquier otro:
mis cantos son tan generales...
                                 Aún puedes ser
cualquier otro en otros ríos,
otros días intranquilos,
calurosos y tristes.

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XVII

Si pudiera darte un hijo
con tus ojos y mis manos
no sería más cercano en este sitio
que este joven rostro moreno
tan solo en un rubor aún desconocido.

Sus dedos no asirían la vida
con tanto amor como este ser
tan lleno de nosotros;
¿serán sus ojos caña verde o rama dorada?
¿Tendrá su frente el brillo del trigo?
¿Recibirá la herencia del carbón nocturno?

¿Podrá mi hijo alcanzar los árboles
con su brazo fuerte?
¿Sabrán sus manos a la luz santa del río,
hablará la lengua de los ardientes leones?

Será su milagro un ruiseñor tranquilo,
su voz será la esperanza de la tierra.
Sabrá amar,
sabrá decir que es amado.

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XVIII

Lo que no es de mi carne
que no vuelva a mi carne.
Lo que viene de mi cuerpo
que no pertenezca a mi cuerpo.

No poseeré la tierra:
allanaré los campos y regaré
las flores de tu vientre. Veré
florecer los almendros
y pasearé en tu compañía
los caminos blancos.

Será la luz nuestro mayor orgullo;
nuestro mayor placer, su limpio recorrer
libremente el mundo. Y cuando,
viejos, contemplemos el espacio,
sabremos felizmente que no es nuestro
todo lo que en él originamos.

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XXVI

En octubre vuelan como un rito
y buscan lugares buenos. Allí
esperarán a que la tierra les sea
plácida. ¿Dónde estará mi cuerpo fatigado?
Resguardado de sí, encerrado
en la ficción de este amor que ya no existe:
sabe
que no vendrán tiempos mejores

(hace siempre mejor tiempo en tus moradas).

Y sin embargo cada día una voz nueva,
cada día un tímido recuerdo de la virtud
del aire, y sin embargo
tu vientre acariciando mi vientre:
confío en tu venida, estoy despierto.

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XXIX

Estoy hablando contigo
entre los árboles.
Tu voz es el recuerdo.
¿Sabré volver? La lluvia
que me descubres dice
mi nombre. Señalas
y nombras todas las cosas.

Sabré vivir mejor, con este cuerpo
nuevo que se me ha dado.
Conoceré de nuevo
(de nuevo me explicarás)
los amplios misterios
y reirás conmigo:
pero ahora yo sólo conozco
el olor del viento en este bosque.
——————————
[1] De Oración en el huerto, Madrid, Hiperión, 2020.

sábado, 30 de mayo de 2026

PEDRO GARFIAS. CINCO POEMAS [1]


Cómo os habrán punzado
miradas mías los ojos esquivos
que tornáis
sangrantes las alas
a vuestro nido

Miradas que tembláis
como dos surtidores,
cómo os habrán herido

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Bajo sus pies florecía
la mañana
y en sus cabellos traía
la luna clara

la clara luna
intacta

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CLARIDAD

Epifanía

Hay un temblor en la montaña musical

Clavado en el monte el sol
faro de las nubes náufragas

Y en mis pupilas
tus pupilas ancladas

Epifanía

La luz se quiebra en tus mejillas

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ROMANCE DE TUS OJOS

Cómo he buscado tus ojos
anoche, tus ojos negros.
Todo era negro en la noche.
Por las ventanas del cielo
veía asomar tus ojos,
tus ojos negros,
y los míos los buscaban
desalados por el viento
hasta volver a sus nidos
como pájaros enfermos.
De los árboles colgaba
tu negra mata de pelo.
Pero tus ojos, adonde?
adonde tus ojos negros?

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Angustia de ese grito
que ha venido temblando
por el aire llagado
a llamar en mi pecho
con un febril anhelo...

Angustia de ese grito
sabe Dios de qué pecho mensajero.
——————————
[1] De El ala del Sur, 1926.
En El ala del Sur, San Nicolás de los Garza, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1980.
Los interesados disponen de una versión completa del poemario en www.parnaíso.elaladelsur.es.

sábado, 23 de mayo de 2026

ROSA BERBEL. CINCO POEMAS [1]


EL AMOR MODIFICA LA TRAYECTORIA DE LOS VIAJES

La suerte del amor es ese instante
en que vuelves a casa
como un niño
y te preguntas de nuevo cuánto falta
cuánto falta otra vez
para el futuro.

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ORÁCULO DE DELFOS

En Delfos inventaban el futuro,
nunca lo anticiparon.
No hay adivinación posible en los oráculos
ni en sucesivas formas de misterio,
sino una luminosa fe creativa.
Astrología, bolas de cristal, tarot,
las palmas arrugadas y secas de las manos,
todo funciona igual y se sustenta
anafóricamente,
sobre la misma idea:

siempre, sin ninguna excepción,
la imagen crea el acontecimiento.

Cuando digo mañana nos convoco.

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PRIMER AMOR

Era verano entonces y a nosotros
nos picaban las piernas del sudor
y la euforia.

Desde aquel día parece que los demás
tan tibios
se quieren siempre menos.

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SAQUEAR EL TEMPLO

La fiesta terminó
y la casa ya no era nuestra casa.

Todos los invitados se llevaron consigo
un trozo de la fiesta, como el que arranca
piedras de un bello templo griego.
Los veíamos marcharse con las primeras luces.
Tocándose la cara, acelerando el paso.
Un árbol cae en el bosque sin hacer ningún ruido.
Nadie lo escucha. Nunca ha existido el árbol.
¿Dónde caemos nosotros?

Nos han dejado aquí a la intemperie:
no hay paredes, ni casa, ni amor para las cosas
que ya no poseemos.
Tendemos en el suelo el mantel sucio
y admiramos con qué silencio pueden
desvanecerse los lugares sagrados.
Nadie en el bosque, nadie en la ciudad.

Deberíamos buscar una palabra para nombrar
el gesto de quien queda en la casa
cuando todos se han ido.
Esto es lo que somos.

Se llama devoción.

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EL FINAL DE LOS RITOS

Estamos en la calle y es de noche.
Me acompañas a casa por un sendero viejo,
lleno de oscuridad y de maleza.
Bordeamos las palabras igual que bordeamos
el final de la noche.
Lo hemos pasado bien, ha sido divertido,
y ahora estamos confusos en la selva
de los significados.
Ignoramos aún lo que seremos,
la posición exacta del idioma.

Pero la noche es más y más oscura
y el camino a la casa va alejándonos de ella.

En medio de la noche, en la selva brillante
donde florecen nombres y palabras
y objetos puntiagudos,
el reconocimiento es imposible.
Nos tocamos con rabia nuestros cuerpos,
queriendo dilatar ese entusiasmo torpe
de no poder poner límite al mundo.
Creemos tener más tiempo que el resto de la gente.

Pero cuando alcanzamos el final de la noche,
cuando al fin conquistamos las palabras
y el mundo es claro y bello y generoso,
la ciudad se derrumba y el sendero
nos pone justo enfrente del lenguaje,
delante de su abismo.

Hemos llegado tarde. La casa está en ruinas.

Y el universo entra por el hueco
en el que antes había una ventana.
——————————
[1] 1, 2 y 3, de Las niñas dicen siempre la verdad, Madrid, Hiperión, 2018.
4 y 5, de Los planetas fantasma, Barcelona, Tusquets, 2022.

domingo, 17 de mayo de 2026

HOMERO ARIDJIS. CINCO POEMAS [1]


DE UN DÍA DE DICIEMBRE

Desde temprano
pesada de sueño la mujer
arrastró su cuerpo fatigado
por las horas iguales
y de gris en gris
llegó a la noche sin despertar

Todo su día fue oscurecer

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ENTIERRO

En sucesión los coches funerarios
pasan junto al mercado de las flores
como si a la calle populosa la cruzara
un largo olor a muerto

Sólo por un momento
porque la tarde que huele a negro
a gasolina y grito
huele también a luz

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El rey Nezahualcóyotl pintó en su cara
siete líneas de vida

en cada raya iba el sonido
que hace la luz en el aire

y en el sonido el color
que hay en las cosas

pero un día la lluvia lavó en su cara
las siete líneas de vida

y el rey miró en el agua
los ojos de otro Netzahualcóyotl que lo miraba

(por sus miradas pasó la vida)

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SUEÑO EN TENOCHTITLAN

I

Toda la noche
entre las casas blancas
atravesé el canal
los remos cortaban en el agua
el verde silencioso de los sauces
y revolvían las sombras de los templos
Del otro lado del canal
en una barca amarilla venías tú
con la cara pintada de rojo
y por un momento nuestras barcas
se cruzaron bajo el puente azul
y ya no pude seguir
tus ojos que me miraron
clavaron en mi corazón
flechas de luz

II

Tus ojos dejaron en el aire
pájaros azules
y tu cuerpo dejó a su paso
cuerpos luminosos
alrededor de ti todo se calmó
las gentes que pasaron por las calles
entraron una en otra
sin salir de sí mismas
yo atravesé tu cabeza transparente
yo levanté tus manos impalpables
yo bebí luz de tu pecho
yo

un gallo negro nos despertó

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TEOTIHUACAN

Idos los hacedores de soles y de lunas
los constructores de templos y de tumbas
desvanecidos los dioses en los cerros
y perdidos los hombres en la noche
por la desierta calle sólo vaga un perro hambriento
con toda el hambre de la historia en sus entrañas
y todas las puertas cerradas a su paso

¿Quién siguiéndolo por la Calzada de los Muertos
atravesando los espectros que flotan en la tarde
entre serpientes mariposas y pájaros
al penetrar el espacio de la ciudad fantasma
no ha de llegar por siempre al destino del hombre?

Aquí donde se construyó una y otra vez
el templo sobre el templo y el hombre sobre sus cenizas
aquí en el poniente extremo
donde se precipitaron juntos sacerdotes y edades
y donde el quinto Sol se ha de hundir en la noche terrestre
brilla todavía nuestro sol cotidiano
Muertos los dioses y deshechas sus obras
los siglos al final se hacen palabras
ruinas mordidas por la luz y el viento
y el hombre en su agonía no sabe
hacia dónde reclinar la cabeza
ni con qué voces dirigirse a la muerte
mientras por el valle desolado sólo pasa
el más inasible de los dioses el aire
——————————
[1] De Construir la muerte, 1982.

sábado, 9 de mayo de 2026

LAURA RODRÍGUEZ DÍAZ. CINCO POEMAS [1]


he roto
la lámina del cielo
con la violencia de
una nube
una orilla a cada costado
para gritar sin voz
Yo anuncio
mi espada es un lirio
que obliga a abandonar
todo movimiento
quieta
si cierras los ojos
verás

una escena en pausa
es un gesto repetido
infinitamente
vendrán los hombres
y soñarán
el cruce blanco de tus manos
para tocarlas
pulcra dadora de vida
los incrédulos te rezan
obediente casi niña
te rogamos nuevos
lactantes del sistema
una madre es la madre
eres
abre tus pechos turbios de leche
prometemos no cerrar la boca
jamás
vivir es una voluntad inacabada
el deseo de algo que no
sucede
ir hacia
dónde
prometemos no terminar
de ser hijos hambrientos
las mismas manos nos iluminan
mi bóveda celeste es igual a la tuya
tengo alas tienes manto
eres mi reflejo ya sé hablo sola
soy un ángel y una virgen
un espejo
sobre el que digo
así sea

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cuando estamos cansados
podemos ser una ficción
un animal recién inventado que dispara
al cielo y espera una respuesta
sobre la frente como sucede
en los poemas muy antiguos
donde existen las nubes blancas
y los niños conocen las higueras
porque han probado sus frutos
la palabra es la cosa entonces
nadie abre la boca con los ojos cerrados
nadie descubre que lo terrible
puede empezar y terminar en silencio

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a veces encierro dulcemente
un pájaro en la boca
para sentir el temblor
de todas las muchachas
con úteros vacíos
manos desplegadas
impacientes por ser alguna nube
aunque la sangre desmembre
cada día sus cuerpos
odio a estas muchachas
porque nadie me dio palabras
para reconocer que las deseo
otras veces miro al cielo
y soy una de ellas
con las extremidades divididas
a la espera de un ángel

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parto la manzana en dos
señalo las semillas
tenemos ombligo
y muerdo su carne
ahora decididamente
todo avanza hacia la ruptura
pero llevar en la boca la realidad
es una forma de conquista
verbo espejo
nuevo fragmento de mí
en el que habito el deseo
yo lo anuncio yo
y yo y yo y yo
¿nos escuchas padre?
no queremos estar limpios

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cruzo un desierto sin nombre
máscara de todos mis paisajes
busco en él un caballo denso
como la ola que escuchamos
frente a un mar de noche
no lo quiero para poder huir
el caballo no es un camino
es un dedo sobre el mapa
que ya no nos contiene
los cartógrafos recuerdan la edad
con la que dibujaron el mundo
sin embargo no saben qué rostro
tuvimos nosotros entonces

es mi deseo de ver el reflejo
del sol sobre su pelaje
mientras me va cercando la sed
por no haber huido a caballo.
——————————
[1] De Anuncio, seguido de Las niñas de plata, Barcelona, Ultramarinos, 2023.

domingo, 3 de mayo de 2026

ROLANDO KATTAN. CINCO POEMAS [1]


IUS SANGUINIS

Emigran del pasado los abuelos.
Me sueñan en transpirados camarotes,
viajan con dos piedras apagadas,
son dos lágrimas calizas de montaña.
En una empuñan la tierra prometida,
en otra la promesa de una nueva casa.
A través de mi sangre
sucede un celuloide en la retina.
Platillos de balanzas invisibles
tasan exilios en mi ADN.
Aquel verbo que fecundó el carbono
es lo poco de astro que me queda;
malgasté la esperanza que confiaron
a la pálida cordillera, a mi tísico hueso.
¿Qué parte brindaré a mis ancestros?
Confundí el amor con el barro de mis muros,
no debí quemar las naves.
Soy tampoco de aquel destino,
me parezco a los íngrimos desiertos.

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HOMERO DESPUÉS DE WHITMAN

Había presenciado la súplica de Héctor:
Otorgad clementes
que el hijo mío sea como su padre ha sido,
campeón escogido y orgullo de su gente;
que poderoso reine sobre la vasta Ilión;
que cuando vencedor vuelva de la pelea,
digan todos al verlo: «vale más que el varón
a quien debe la vida»
.
Vi el reflejo que deja el infinito
en la mirada de los hombres justos.
Eran tiempos anteriores a Whitman
y solo podía reinar el victorioso.
La poesía señaló en el bosque
otras maneras de la dignidad,
las palabras que la madera calla.
Hago patria con todos los vencidos,
porque el que pide volverse victorioso
suplica por la derrota del otro.
Whitman consuela ese desequilibrio:
Por qué voy a empeñarme en que Dios
sea otra cosa mejor que este día.
Hay una belleza oculta que mis hijos
deben reconocer en sus heridas:
No solo el perdón cose y cicatriza:
Hay que hacer casa con árboles caídos.
Qué importa si regresan humillados
por un amor, por una consonante.
La derrota es un reino de redimido.

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CARMEN

Me persigue un dolor exacto,
una tribu de definiciones.
Cada letra en el espinazo,
sangre que rescribe sus heridas.
Una canción huérfana de viento.
Una cicatriz que se concibe como flauta.
Escribí escondido entre las fieras,
escarbando vértebras
como una sombra oscura
en una pintura negra.
Publiqué como quien desliza un papel
por la ranura de una puerta.
Estas palabras que tus ojos leen
no son inmortales como las de Petrarca,
ni fueron dictadas por el ángel.
Tu lectura las vuelve sagradas.
Todo el que lee un poema
es cómplice de un milagro.

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EN FUGA IRREVOCABLE

Mientras otros edifican un muro,
busco mi casa entre las constelaciones.
Otros quieren preservar una ley;
yo, un camino que anduve enamorado.
Mientras otros editan las historias,
yo salvo las cartas de los abuelos.
Otros quieren izar una bandera,
yo escuchar el ocre de la serpiente.
Mientras otros ocupan territorios,
yo escribo poemas a los olivos.

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FE DE PREFIJOS

Nos acercábamos al Ágora de A Coruña
en un suburbio a lo alto del costero paisaje:
«Este barrio fue creciendo con los emigrantes».
Yo, que jamás dejé el corazón en una yarda,
interrumpí, precisando el prefijo: «inmigrantes».
Sentí ardorosa la sangre de mi brazo izquierdo,
caí en cuenta de que un prefijo es postura política.
Solo el que visita panteones sin sus muertos
y lo hace para que la tierra le sea leve.
Quien resucita a su aldea cantándole al polvo,
y el mar de esperanza es frontera innavegable.
Solamente esa mujer que pare en otra lengua,
dolorosamente se reconoce emigrante:
el prefijo es estaca en la yarda abandonada
donde se faja un corazón huérfano de pecho.
——————————
[1] De Omisión del ángel, Madrid, Visor, 2025.