domingo, 1 de noviembre de 2026

RUTH ANA LÓPEZ CALDERÓN. CINCO POEMAS [1]


TRASHUMAR

Han descendido los pasos
hasta tocar el fondo del trapecio invertido,
ése que pulula la luna de los siglos.

Las veces que subieron y bajaron
dejando en cada una la piel,
ésa que profana el sepulcro de los sueños y revelaciones.
El caminante dormido irrumpe en el espacio,
sostenido sólo por los gritos que enmudecen a las sombras:

Entonces sabrás que llegó el momento
de arrancarte el alma con las uñas, con los dientes la carne,
de trashumar el misterio de la inconsciencia
y palpar y aplacar esa fiera cuyos gruñidos hacen temblar.

Remanentes son mis huellas.
¿Hacia dónde?

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ESTERTORES

Esta burda esperanza
agonizando entre las fauces del destierro
inclemente, perverso.

No hay murallas que interpongan
con el veneno,
con la mortaja
que cubren la raíz de su aliento.

Y se oyen quedos estertores,
blasfemias enterradas y el desasosiego,
incrustados en una lápida:

Una lápida aún sin nombre,
aún sin flores, sin rezos.

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LA ANTESALA

El maquillaje vencido, evaporados perfumes,
ropa sin uso por el tiempo descolorida,
quietos en la espera de la antesala del olvido.

No tiene caso arrancarlos del sopor,
no tiene caso mirarlos siquiera;
la vida ya casi se ha ido:
por el camino de sombras vestida, de flores marchitas perfumada,
y silencios petrifican el cansancio de la carne.

La palidez maquilla el rostro.

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MONARCA

Las he visto cubrir como manto
las he visto dormir y despertar

elevarse en vuelo

he corrido con ellas

vano intento de alcanzarlas
esas grandes extensiones de campo

era niña,
era crédula

nunca pude alcanzar las mariposas

y ya no hay tiempo.

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TAL VEZ

Tal vez el vago reflejo
de la existencia aferrado,
al endeble hilo de la memoria
el que asoma a mirar la vida desde las rendijas,
el que flota en la penumbra del agua
y corre triste y gris
por las arterias olvidadas de la ciudad,
al reciclamiento.

Tal vez sólo un fantasma que olvidó su muerte
y, aferrado a los despojos,
se arrastra, gime y blasfema.
O colgado en los andamios del tiempo,
tocando puertas, ciertamente la última.

Tal vez sólo una sombra
que se desplaza en la calzada,
negada a sumergirse en la soledad
quien no es nada y aceptar que los días tienen término.

Tal vez quien escribe versos oprimiendo estos dedos, tal vez.
——————————
[1] De Sin óbolos para Caronte, 2014.

domingo, 25 de octubre de 2026

FRANÇOIS VILLON. CUATRO POEMAS [1]


BALLADE A S’AMIE

Fausse beauté qui tant me coûte cher,
Rude en effet, hypocrite douleur,
Amour dure plus que fer à mâcher,
Nommer que puis, de ma défaçon seur,
Cherme félon, la mort d'un pauvre cœur,
Orgueil mussé qui gens met au mourir,
Yeux sans pitié, ne veut Droit de Rigueur,
Sans empirer, un pauvre secourir?

Mieux m'eût valu avoir été sercher
Ailleurs secours, c'eût été mon honneur;
Rien ne m'eût su hors de ce fait hâcher:
Trotter m'en faut en fuite et déshonneur.
Haro, haro, le grand et le mineur!
Et qu'est-ce ci? Mourrai sans coup férir?
Ou Pitié veut, selon cette teneur,
Sans empirer, un pauvre secourir?

Un temps viendra qui fera dessécher,
Jaunir, flétrir votre épanie fleur;
Je m'en risse, se tant pusse mâcher,
Las! mais nenni, ce seroit donc foleur:
Vieil je serai, vous laide, sans couleur;
Or buvez fort, tant que ru peut courir;
Ne donnez pas à tous cette douleur,
Sans empirer, un pauvre secourir.

Prince (amoureux), des amants le graigneur,
Votre mal gré ne voudroie encourir,
Mais tout franc cœur doit, par Notre Seigneur,
Sans empirer, un pauvre secourir.

◊◊◊◊◊

BALADA PARA LA AMIGA

Falsa belleza que me sales tan cara,
ruda en los hechos, dulce en las promesas,
amor más duro de roer que el hierro,
nombrarte me permito porque estoy acabado.
Cruel traidora, asesina de un pobre corazón,
orgullosa sibilina que trae la muerte,
impiadosa mirada, ¿no debería la Ley del Rigor
socorrer a una víctima en vez de atormentarla?

Más me hubiera valido ir a buscar
a otra parte la ayuda, habría sido más honroso.
Retirarse era lo mejor, pero no pude.
Tendré que escapar trotando y deshonrado.
Hombres grandes y pequeños, ¡ayudadme!
¿Este será mi fin? ¿Morir sin defenderme?
¿O querrá la piedad, dadas las circunstancias,
socorrer a una víctima en vez de atormentarla?

Llegará el día en que se seque,
se marchite y se pudra tu flor lozana.
Cuánto me reiría si llegado el día
todavía pudiera mover la mandíbula.
Pero seré tan viejo como tú.
Bebamos mientras el río lleve agua.
No te cebes así con nadie más:
Socorre a una víctima en vez de atormentarla.

Príncipe amoroso, amante supremo,
espero que no te lo tomes a mal,
pero todo corazón bueno debería
socorrer a una víctima en vez de atormentarla.

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RONDEAU

Mort, j’appelle de ta rigueur,
Qui m’as ma maîtresse ravie,
Et n’es pas encore assouvie
Si tu ne me tiens en langueur:

Onc puis n’eus force ni vigueur;
Mais que te nuisoit-elle en vie,
Mort?

Deux étions et n’avions qu’un coeur;
S’il est mort, force est que dévie,
Voire, ou que je vive sans vie
Comme les images, par coeur,
Mort!

◊◊◊◊◊

RONDEL

Muerte, maldigo tu rigor,
me has robado a mi amada
y no contenta con eso
me hundes en la melancolía.

No me quedan fuerza ni ánimos.
¿Qué daño te hacía estando viva,
muerte?

Compartíamos el corazón;
si el suyo se ha parado, yo debo morir
o vivir sin vivir,
como viven las imágenes a través del recuerdo,
muerte.

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BALLADE DES CONTRADICTIONS

Je meurs de soif auprès de la fontaine,
Chauld comme feu, et tremble dent à dent,
En mon païs suis en terre loingtaine;
Lez un brazier friçonne tout ardent;
Nu comme ung ver, vestu en president;
Je ris en pleurs, et attens sans espoir;
Confort reprens en triste desespoir;
Je m’esjouys et n’ay plaisir aucun;
Puissant je suis sans force et sans povoir,
Bien recueilly, debouté de chascun.

Rien ne m’est seur que la chose incertaine,
Obscur, fors ce qui est tout evident;
Doubte ne fais, fors en chose certaine;
Science tiens à soudain accident;
Je gaigne tout, et demeure perdent;
Au point du jour, diz: «Dieu vous doint bon soir!»
Gisant envers, j’ay grant paour de cheoir;
J’ay bien de quoy, et si n’en ay pas un;
Eschoicte attens, et d’homme ne suis hoir,
Bien recueilly, debouté de chascun.

De riens n’ay soing, si metz toute ma paine
D’acquerir biens, et n’y suis pretendant;
Qui mieulx medit, c’est cil qui plus m’attaine,
Et qui plus vray, lors plus me va bourdant;
Mon ami est qui me fait entendant
D’ung cygne blanc que c’est ung corbeau noir;
Et qui me nuyst, croy qu’il m’aide à povoir.
Verité, bourde, aujourd’uy m’est tout un.
Je retiens tout; riens ne sçay concepvoir,
Bien recueilly, debouté de chascun.

Prince clement, or vous plaise savoir
Que j’entens moult et n’ay sens ne sçavoir;
Parcial suis, à toutes lois commun.
Que fais-je plus? Quoy? Les gaiges ravoir,
Bien recueilly, debouté de chascun.

◊◊◊◊◊

BALADA DE LOS JUEGOS DE BLOIS O DE LAS CONTRADICCIONES

Me muero de sed junto a la fuente,
me castañean los dientes cuando hace calor,
en mi país me siento un extranjero,
tirito de frío junto al brasero ardiente,
desnudo me siento elegante como un magistrado,
me río cuando lloro y espero sin esperanza,
me consuelo en la desesperación,
disfruto cuando no siento placer,
soy poderoso porque no tengo fuerza,
soy muy querido y todos me rechazan.

Nada tengo más claro que lo incierto,
ni menos claro que lo evidente,
solo dudo de lo indudable
y la ciencia me parece un accidente.
Soy un perdedor, así que gano siempre,
cuando amanece doy las buenas noches,
tengo miedo de caer al suelo,
no tengo un duro, así que soy rico,
espero una herencia sin ser heredero,
soy muy querido y todos me rechazan.

No me interesa nada y pongo empeño
en conseguir riquezas que no quiero,
solo me ofende quien me adula,
nadie miente más que los sinceros,
mi mejor amigo es quien me convence
de que un cisne blanco es un cuervo negro,
y quien me engaña siento que me ayuda,
mentira o verdad ya me dan igual,
lo recuerdo todo, pero no sé nada,
soy muy querido y todos me rechazan.

Príncipe clemente, te gustará saber
que sé de todo y soy un ignorante,
que soy parcial y apruebo toda ley.
¿Qué más puedo hacer? Recuperar mis bienes.
Soy muy querido y todos me rechazan.

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QUATRAIN

Je suis François, don’t il me poise,
Né de Paris emprès Pontoise,
Et de la corde d’un toise
Saura mon col que mon cul poise.

◊◊◊◊◊

CUARTETA

Soy François, muy a mi pesar.
Nací en París, cerca de Pontoise.
Cuando cuelgue de una cuerda bien gorda,
mi cuello va a saber lo que me pesa el culo.
——————————
[1] En Obra completa y otros poetas medievales, Barcelona, Alba, 2024.
(Trad. Vicente Monroy)

domingo, 4 de octubre de 2026

ADA SALAS. CINCO POEMAS [1]


Como la piedra al pozo. [2]
Alguien que mira el hambre
con que cae

escucha el peso frío
que abre la tiniebla

y reconoce

la voz de un corazón que roza con el tiempo.

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Hunde [3]
la casa.
Trabaja noche y día
en destruirla
pues noche y día habías trabajado
para esconderte en ella.
Destruye hasta que nada
entre el escombro
te sea reconocible.
Comparte la intemperie
con otras alimañas.
Acostúmbrate al frío.
A ese brillo
mortal
de las estrellas
al ojo indescifrable
que habías olvidado.

Porque sólo las ruinas
—lo supiste
una vez
por qué en tu descuido
lo habías olvidado—
porque sólo las ruinas

pueden

en verdad

habitarse.

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voraz el vasto reino de la sombra.
J. A. Valente

Oyes [4]
bajo la quieta respiración del mar
el secreto perfil
de los ahogados.

En un centro infinito
en una oscuridad que no se mueve

unen

la rara luz de todos sus extremos.

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CALLAR Y OBRAR [5]

I
(Naturaleza muerta)

El membrillo.
Su forma.
Su color.
Más generoso cuanto más
maduro
                      no árbol ya
ni rama y ni siquiera
fruto
           un cuerpo
irregular
ofreciendo el milagro de su
putrefacción. Excediéndose. Dando todo
de sí
ofreciéndose al tacto
sirviendo de alimento a algún gusano
encarnando el sentido
de la contemplación —dejando que la luz
haga su sombra— haciendo de
su desaparición
este intenso perfume
este todo lo vivo
cabe en mí y de mí se desprende
este
me basta con
estar
encima de la mesa.

II
(Petirrojo)

Estoy
aquí

me ves

puedes mirarme.

III

Pulir. Pulirlo. Hacer
con el dolor
lo que el mar hace con las piedras.

Pulirlo hasta volverlo transparente hacerlo

joya.

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El vacío. [6]
Su piel como de escamas qué
protege. Tú eras el amor todo se abría
todo
bebía de tu luz. Ahora este cadáver
que
hay que enterrar
este despojo
que
se nos cae de las manos.
Lo que viene después de la alegría del
deslumbramiento. Lo que nos pesa
es no tener más vida.
——————————
[1] En Poética y poesía. Ada Salas, Madrid, Fundación Juan March, 2019.
[2] De Lugar de la derrota, 2003.
[3] De Esto no es el silencio, 2008.
[4] De Limbo y otros poemas, 2013.
[5] De Diez mandamientos, 2016.
[6] De Descendimiento, 2018.

domingo, 27 de septiembre de 2026

ELISABETH MULDER. CINCO POEMAS [1]


ESPERANZA [2]

Me sentaré a la orilla de este río
y junto al agua pura esperaré,
entregado a la calma mi albedrío
y encendida la antorcha de mi fe.

Sé que el día vendrá; el día bueno
y la mañana de resurrección,
como el antídoto de un veneno
que salve a mi corazón.

Esperaré el milagro; la divina
transformación de la penumbra en luz.
Aguardaré a que nazca la mañana

y a la orilla de esta agua cristalina
trocaré en palma la pesada cruz
y el miserere en triunfal hosanna...

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MANDAMIENTOS [3]

Vivir
todas las horas apasionadamente,
intensamente.
No ser
ni cobarde ni avara
de nada.
Sufrir
y sentir
plenamente.
Ni el dolor ni el placer
rechazar.
No negar.
No huir.
Y amar...

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CULTO INTERIOR [4]

A fuerza de sembrarte en el espíritu
florecerás Dios sabe en qué Universo...

El nombre inmóvil brotará algún día
de su tierra fecunda de silencio.
Y habrá otra estrella más bordando de oro
la túnica ligera de los cielos,
otra luz en la noche de los siglos,
otra aurora en la sombra de los tiempos.

Esencia destilada poco a poco
del íntimo fervor hecho tormento,
serás una molécula de aroma
recogida en el vaso de lo Cierto.
Nombre interior, dormido en el mutismo,
cuando despiertes, ¿qué nocturno inquieto
o qué día claro medirá tu ritmo
y acordará las notas de tu eco?

Ahora estás en mi espíritu encerrado
cual puede estarlo un cuerpo en otro cuerpo.
Yo, que no sé en qué mundo he de verterte
cuando rompas mi abrazo de silencio,
sé que vas a una vida que perdura
porque naciste de un temblor eterno.
Y espero verte subrayar la noche
con tu rubio fulgor, lucero nuevo,
sintiendo tus raíces luminosas
desprenderse del surco de mi seno.

A fuerza de sembrarte en el espíritu
florecerás Dios sabe en qué Universo...

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NOCTURNO SEXTO [5]

Lejanía del mar. Y siempre lejanía.
¿Soy yo, ante ti, forma, plasticidad,
viva arquitectura de mi verbo,
en el que existo?
¿O eres tú
quien me da los contornos
de mi voz, de mi angustia,
de mis múltiples ecos,
de mí misma?
Yo en ti navego, y tú
te tiendes en mis playas
a bañarme de espumas siempre vivas.
Con qué atroz claridad de claridades
me das mi dimensión,
mi lejanía,
mis límites, quebrados arenales,
mis ficciones de estrellas encendidas.

Horizonte clavado en mi horizonte,
mar sobre mar
y orilla sobre orilla.
Espejo de mi ritmo, reflejado
movimiento de mí, latir unísono,
sucesión uno y otro de sí mismo.
Ir y venir de transitorias olas,
mediodías, crepúsculos, esquivos
plenilunios magnéticos...
Abismos.
Yo bogando por ti,
tú por mis mares,
¡qué noche proyectada al infinito!
No. Nunca más soñar como he soñado.
No. Nunca más querer como he querido...
Y este pulso de amor ¿dónde lo vierto?
Y este sueño de ser ¿dónde lo vivo?

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CANCIÓN DE MARINERO EN EL DÍA [6]

¡Que se quiete ese laurel,
que lo voy a deshojar!
Lirio, tápate la cara,
desmáyate tú, rosal.
Vengo borracho de yodo,
y de velas, y de sal.
¡Que no me valga la tierra
lo que me ha valido el mar!

Vena henchida de esmeraldas,
sangre de joven temblar,
con eco de caracolas
y un acento de alquitrán,
¡traigo el corazón mecido
en cuna de pleamar!
Con combas de algas calientes
voy a ponerme a saltar
como entre rabo y cabeza
de un culebrón tropical.

El remo vale tu tronco,
bosque de verde piar,
y tú no tienes la risa
de la espuma de cristal
ni cuencas de arena tibia
donde a desnudarse van
olas de lomo pintado
como plumas de faisán.
Ni quiero brisa de nieve
ni quiero sol de zaguán.
¡Enciéndame un faro rojo
donde haya un pulso de mar!
——————————
[1] En Antología poética, Alicante, Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, 2023.
[2] De Sinfonía en rojo, 1929.
[3] De La hora emocionada, 1931.
[4] De Paisajes y meditaciones, 1933.
[5] De Poemas mediterráneos, 1949.
[6] De Poemas mediterráneos, 1949.

domingo, 20 de septiembre de 2026

PABLO BALERIOLA. CINCO POEMAS [1]


ZONE XXIE SIÈCLE

à la fin tu es las de ce monde ancien
GUILLAUME APOLINAIRE

Al final te cansa hablar
de ese cansancio que pareces compartir
con todo el mundo.
                                 hasta la torre eiffel
está cansada de reproducirse
en forma de llaveros y películas
y series que hubo hay y habrá sobre parís.
hasta la ropa nueva expuesta
en los escaparates de una tienda
en westfield fórum des halles
te parece ya estrenada antes de tiempo
¿no te cansa de desear lo nuevo
y desechar lo viejo eternamente?
                                                       es imposible
detener la fecha de tu propia obsolescencia.

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MONOPRIX: VIVEMENT AUJOURD'HUI

il y a une scénographie de l'attente
ROLAND BARTHES

haciendo cola hace un momento
en el supermercado
imaginabas su reacción
de euforia contenida
al ver la cena que prepararás
para su vuelta a casa
del trabajo.
           en ese ritual de intimidad
reside toda tu esperanza
tu dosis mínima diaria de interés
hacia la vida sin saberlo.

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ESA MANO BLANCA EN TU HOMBRO NO ES REAL

para jorge

volví a pueblo lavanda.
volví porque dijeron que aquí
estaba el panteón de mi familia dividida
por la herencia de mi madre
la carroña alfanumérica revuelta
en la hojarasca
           de los datos consanguíneos
los abrazos fríos los tequiero
en funerales de provincia
y el sonido tan agudo
           de un mamífero llorando
y el sonido tan agudo de los 8 bits
en la cabeza
           y el sonido tan agudo
del violín en la noche transfigurada.

mi hermano me esperaba
en la frontera con la ruta 10
teníamos que atravesar el pueblo
(pueblo descampado del campo
                                 de cartagena)
dirigirnos a la torre y encontrar
a marowak con apariencia
de fantasma
           y tal vez a missingno
que le hacía rechinar los dientes
de ansiedad tan fuerte
tan agudo hermano tú sentías
tan aguda la ansiedad ante la pérdida.
el pokémon marowak conoce
la superación del duelo.
ser adulto es devenir la forma
de la madre muerta
           en nuestro propio cuerpo.

«¿crees en los fantasmas?
jajaja yo tampoco. esa mano blanca
en tu hombro no es real».

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GAME BOY COLOR GREEN

estoy en el verano del 2000 en casa
de la playa. lo que escondo aquí
debajo de la almohada es una game boy
color verde que le regalaron a mi hermano
y él no sabe que la estoy utilizando.

escucho que me llaman no contesto
vienen a buscarme. tengo que apagar
de golpe la consola. me doy cuenta
de que no he guardado nada me doy cuenta

de que todo acaba de perderse
en un blackout de imagen y sonido.
me doy cuenta de lo lento que es
crear otra partida de lo lento que es
crear en general cualquier historia

porque siempre hay que elegir
un nombre varios nombres rojo azul
fernando o alejandra. pienso «dentro
y fuera del cartucho soy un chico»,

pienso «dentro en clase y fuera
en la piscina me ahogarían los insultos
y las risas de los otros como siempre»

y pienso que en el fondo ese blackout
de imagen y sonido lo sentí
ya por primera vez el día que escuché
«hijo tienes otra madre
y falleció después del parto.»

me doy cuenta de que el nombre
de fernando o alejandra no cabría
en 7 caracteres. de lo lento que es
crear otra partida. de lo lento que es
crear en general cualquier historia.

me estoy dejando medio dedo
en el botón (y en el teclado) para nada
porque siempre acabo fuera
de combate porque en otro juego

siempre salgo de una curva poco antes
de alcanzar la meta. pero dicen
que no importa dicen que se puede
reiniciar. me dicen que la curva peligrosa
fue salir del útero aquel día.

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EL CIELO SABE LO MISERABLE QUE SOY AHORA MISMO

I was looking for a job and then I found the job
THE SMITHS

si mi padre viera cómo estoy viviendo
lloraría. si los niños que me acomplejaron
en la playa y el colegio vieran
cómo estoy ahora por dentro
se unirían para reparar un porcentaje
de mi dignidad. si yo supiera
realmente cómo estoy no escribiría
un texto literario escribiría
al terapeuta. no lo haré de todos modos.
——————————
[1] De Carne triste, Córdoba, Cántico, 2023.

domingo, 13 de septiembre de 2026

ÁLVARO MUTIS. CINCO POEMAS [1]


«UN BEL MORIR…»

De pie en una barca detenida en medio del río
cuyas aguas pasan en lento remolino
de lodos y raíces,
el misionero bendice la familia del cacique.
Los frutos, las joyas de cristal, los animales, la selva,
reciben los breves signos de la bienaventuranza.
Cuando descienda la mano
habré muerto en mi alcoba
cuyas ventanas vibran al paso del tranvía
y el lechero acudirá en vano por sus botellas vacías.
Para entonces quedará bien poco de nuestra historia,
algunos retratos en desorden,
unas cartas guardadas no sé dónde,
lo dicho aquel día al desnudarte en el campo.
Todo irá desvaneciéndose en el olvido
y el grito de un mono,
el manar blancuzco de la savia
por la herida corteza del caucho,
el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje,
serán asunto más memorable que nuestros largos abrazos.

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CIUDAD

Un llanto,
un llanto de mujer
interminable,
sosegado,
casi tranquilo.
En la noche, un llanto de mujer me ha despertado.
Primero un ruido de cerradura,
después unos pies que vacilan
y luego, de pronto, el llanto.
Suspiros intermitentes
como caídas de un agua interior,
densa,
imperiosa,
inagotable,
como esclusa que acumula y libera sus aguas
o como hélice secreta
que detiene y reanuda su trabajo
trasegando el blanco tiempo de la noche.
Toda la ciudad se ha ido llenando de este llanto,
hasta los solares donde se amontonan las basuras,
bajo las cúpulas de los hospitales,
sobre las terrazas del verano,
en las discretas celdas de la prostitución,
en los papeles que se deslizan por solitarias avenidas,
con el tibio vaho de ciertas cocinas militares,
en las medallas que reposan en joyeros de teca,
un llanto de mujer que ha llorado largamente
en el cuarto vecino,
por todos los que cavan su tumba en el sueño,
por los que vigilan la mina del tiempo,
por mí que lo escucho
sin conocer otra cosa
que su frágil rodar por la intemperie
persiguiendo las calladas arenas del alba.

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SEÑAL

Van a cerrar el parque.
En los estanques
nacen de pronto amplias cavernas
en donde un tenue palpitar de hojas
denuncia los árboles en sombra.
Una sangre débil de consistencia,
una savia rosácea,
se ha vertido sin descanso
en ciertos rincones del bosque,
sobre ciertos bancos.
Van a cerrar el parque
y la infancia de días impasibles y asoleados,
se perderá para siempre en la irrescatable tiniebla.
He alzado un brazo para impedirlo;
ahora, más tarde, cuando ya nada pueda hacerse.
Intento llamar y una gasa funeral
me ahoga todo sonido
no dejando otra vida
que ésta de cada día
usada y ajena
a la tensa vigilia de otros años.

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SONATA

Otra vez el tiempo te ha traído
al cerco de mis sueños funerales.
Tu piel, cierta humedad salina,
tus ojos asombrados de otros días,
con tu voz han venido, con tu pelo.
El tiempo, muchacha, que trabaja
como loba que entierra a sus cachorros,
como óxido en las armas de caza,
como alga en la quilla del navío,
como lengua que lame la sal de los dormidos,
como el aire que sube de las minas,
como tren en la noche de los páramos.
De su opaco trabajo nos nutrimos
como pan de cristiano o rancia carne
que se enjuta en la fiebre de los guettos.
A la sombra del tiempo, amiga mía,
un agua mansa de acequia me devuelve
lo que guardo de ti para ayudarme
a llegar hasta el fin de cada día.

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CANCIÓN DEL ESTE

A la vuelta de la esquina
un ángel invisible espera;
una vaga niebla, un espectro desvaído
te dirá algunas palabras del pasado.
Como agua de acequia, el tiempo
cava en ti su arduo trabajo
de días y semanas,
de años sin nombre ni recuerdo.
A la vuelta de la esquina
te seguirá esperando vanamente
ése que no fuiste, ése que murió
de tanto ser tú mismo lo que eres.
Ni la más leve sospecha,
ni la más leve sombra
te indica lo que pudiera haber sido
ese encuentro. Y, sin embargo,
allí estaba la clave
de tu breve dicha sobre la tierra.
——————————
[1] De Los trabajos perdidos, 1965.
En Summa de Maqroll el Gaviero. Poesía 1948-1988, Madrid, Visor, 1992.

domingo, 26 de julio de 2026

EDUARDO GALEANO. CUATRO ARTÍCULOS [1]


EL HINCHA

Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio.
           Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno.
           Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
           Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
           Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval.

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EL JUGADOR

Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos de la gloria; al otro, los abismos de la ruina.
           El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Pero él, que había empezado jugando por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar.
           Los empresarios lo compran, lo venden, lo prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y más dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud. Y en las vísperas de los partidos importantes, lo encierran en un campo de concentración donde cumple trabajos forzados, come comidas bobas, se emborracha con agua y duerme solo.
           En los otros oficios humanos, el ocaso llega con la vejez, pero el jugador de fútbol puede ser viejo a los treinta años. Los músculos se cansan temprano:
           —Éste no hace un gol ni con la cancha en bajada.
           —¿Éste? Ni aunque le aten las manos al arquero.
           O antes de los treinta, si un pelotazo lo desmaya de mala manera, o la mala suerte le revienta un músculo, o una patada le rompe un hueso de esos que no tienen arreglo. Y algún mal día el jugador descubre que se ha jugado la vida a una sola baraja y que el dinero se ha volado y la fama también. La fama, señora fugaz, no le ha dejado ni una cartita de consuelo

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OBDULIO


Yo era chiquilín y futbolero, y como todos los uruguayos estaba prendido a la radio, escuchando la final de la Copa del Mundo. Cuando la voz de Carlos Solé me transmitió la triste noticia del gol brasileño, se me cayó el alma al piso. Entonces recurrí al más poderoso de mis amigos. Prometí a Dios una cantidad de sacrificios a cambió de que Él se apareciera en Maracaná y diera vuelta el partido.
           Nunca conseguí recordar las muchas cosas que había prometido, y por eso nunca pude cumplirlas. Además, la victoria de Uruguay ante la mayor multitud jamás reunida en un partido de fútbol había sido sin duda un milagro, pero el milagro había sido más bien obra de un mortal de carne y hueso llamado Obdulio Varela. Obdulio había enfriado el partido, cuando se nos venía encima la avalancha, y después se había echado el cuadro entero al hombro y a puro coraje había empujado contra viento y marea.
           Al fin de aquella jornada, los periodistas acosaron al héroe. Y él no se golpeó el pecho proclamando que somos los mejores y no hay quien pueda con la garra charrúa:
           —Fue casualidad —murmuró Obdulio, meneando la cabeza. Y cuando quisieron fotografiarlo, se puso de espaldas.
           Pasó esa noche bebiendo cerveza, de bar en bar, abrazado a los vencidos, en los mostradores de Río de Janeiro. Los brasileños lloraban. Nadie lo reconoció. Al día siguiente, huyó del gentío que lo esperaba en el aeropuerto de Montevideo, donde su nombre brillaba en un enorme letrero luminoso. En medio de la euforia, se escabulló disfrazado de Humphrey Bogart, con un sombrero metido hasta la nariz y un impermeable de solapas levantadas.
           En recompensa por la hazaña, los dirigentes del fútbol uruguayo se otorgaron a sí mismos medallas de oro. A los jugadores les dieron medallas de plata y algún dinero. El premio que recibió Obdulio le alcanzó para comprar un Ford del año 31, que fue robado a la semana.

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GARRINCHA


Alguno de sus muchos hermanos lo bautizó Garrincha, que es el nombre de un pajarito inútil y feo. Cuando empezó a jugar al futbol, los médicos le hicieron la cruz, diagnosticaron que nunca llegará a ser un deportista este anormal, este pobre resto del hambre y de la poliomelitis, burro y cojo, con un cerebro infantil, una columna vertebral hecha una S y las dos piernas torcidas para el mismo lado.
           Nunca hubo un puntero derecho como él. En el Mundial del 58 fue el mejor de su puesto. En el Mundial del 62, el mejor jugador del campeonato. Pero a lo largo de sus años en las canchas, Garrincha fue más: él fue el hombre que dio más alegrías en toda la historia del futbol.
           Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo, la pelota un bicho amaestrado, el partido, una invitación a la fiesta. Garrincha no se dejaba sacar la pelota, niño defendiendo su mascota, y la pelota y él cometían diabluras que mataban de risa a la gente; él saltaba sobre ella, ella brincaba sobre él, ella se escondía, él se escapaba, ella lo corría. Garrincha ejercía sus picardías de malandra a la orilla de la cancha, sobre el borde derecho, lejos del centro; criado en los suburbios, en los suburbios jugaba. Jugaba para un club llamado Botafogo, que significa prendefuego, y ése era él; el botafogo que encendía los estadios, loco por el aguardiente y por todo lo ardiente, el que huía de las concentraciones, escapándose por la ventana, porque desde los lejanos andurriales lo llamaba alguna pelota que pedía ser jugada, alguna música que exigía ser bailada, alguna mujer que quería ser besada.
           ¿Un ganador? Un perdedor con buena suerte. Y la buena suerte no dura. Bien dicen en Brasil que si la mierda tuviera valor, los pobres nacerían sin culo.
           Garrincha murió de su muerte: pobre, borracho y solo.
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[1] De El fútbol a sol y sombra, 1995.