ENCADENADOS
Se fue muriendo todo,
pero ellos no murieron.
La madera del hombre
duró más que sus sueños.
Lo que muere del hombre
vivió más que lo eterno.
Se murió la esperanza
y siguieron viviendo.
Sólo los perros mueren
al morirse su dueño.
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PLENITUD
Quién libertó la música y el oro,
quién, y qué mano.
Quién, con qué mano, desató el sonoro
viento del verano.
Su inmenso vino azul, sobre mi frente
el cielo gotea.
Y sé que todo vive eternamente
aunque no lo vea.
Quién cortó los racimos encendidos
de este mediodía,
sanó los ojos que dejara heridos
la melancolía.
Mientras el mar maravilloso toca
marinas campanas,
ola y playa se besan en la boca
como dos hermanas.
Se ha roto el tiempo y la tristeza. Reina
la eternidad viva.
La brisa canta su canción y peina
la orilla cautiva.
Oh, tiempo (yo, sin tiempo) se alejaba
de los que le amaron.
De entre las manos en que lo acunaba
me lo arrebataron.
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NOVIEMBRE
Frente a la playa desierta,
oyendo caer la lluvia,
es como si hubiera vuelto
a llorar sobre mi tumba.
Baten las alas (las olas).
Arden sus llamas de espuma.
Aprisionan en sus dedos
la plata que las alumbra.
Todo está fuera del tiempo.
Pasan las nubes oscuras.
La arena, como una carne
sin tiempo, llora desnuda.
Los ojos ya no ven: sueñan.
No atinan con lo que buscan.
Las cosas están enfrente,
mas tienen el alma muda.
Se vertió el vino del ánfora
celeste de la aventura.
Ay alma, por qué volaste
con las alas que no eran tuyas.
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ARMONÍA
Quise tocar el gozo primitivo,
batir mis alas, trasponer la linde
y volver, al origen, desde el fin de
mi juventud, para sentirme vivo.
Quise reverdecer el viejo olivo
de la paz, pero el alma se me rinde.
¿Quién es sin su dolor? ¿Quién que no brinde,
sin pena, su ayer libre a su hoy cautivo?
Y ¿quién se adueñará de la armonía
universal, si rompe, nota a nota,
grano a grano, el racimo, los acordes?
¿Quién, si olvida que es cuna y tumba, día
y noche, honda raíz y flor que brota,
luz, sombra, vida y muerte hasta los bordes?
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PONIENTE
Quién pudiera robar la llave
de tu corazón amarillo:
la llave de plata y fuego.
Quién pudiera romper tu cárcel,
volar a tu centro encendido
a desnudar tu gran misterio.
Llave de plata y fuego. Llave
de tu corazón amarillo
donde teje su tela el sueño.
——————————
[1]
De
Quinta del 42,
1952.
En Poesías completas (1947-2002), Madrid, Visor, 2017.
En Poesías completas (1947-2002), Madrid, Visor, 2017.

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