1 [2]
Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos.
֍ ֍ ֍
13 [3]
Hay un estilo de la noche.
Pero la noche sobrenada a veces su estilo
e inicia una plástica nueva,
un lenguaje de distancias distintas,
un desapasionado volumen
de informulada pasión.
Los árboles y las otras cosas que se apoyan contra la noche
sienten de pronto que la noche pasa a apoyarse en ellos,
como si debieran guiarla en su inédito tanteo,
en su búsqueda de otro tono del negro.
Y la luna, que era la luna en el estilo de la noche,
pasa a ser la piel de un bautismo inminente,
la precoz inicial de una aventura parecida a la forma,
pero más densa que ella,
algo así como una forma que contuviera la masa de todo.
֍ ֍ ֍
POEMAS DE OTREDAD
19 [4]
Una mirada en escalas,
que salte, por ejemplo, de los ojos al viento,
del viento al sonido de la nube,
de la nube a una paráfrasis de estrella
y después a algún grito de hombre
o a la luna o la muerte.
Una mirada que calcule su propia lejanía,
a plazos de distancia,
a saltos de animal silencioso,
que vaya hasta la piel del universo
y regrese a contarnos
la piel de otro universo.
Una mirada humilde, paso a paso,
hasta el fin de lo visible
o quizá hasta la rueda
impar de lo invisible.
Aunque se nos despegue,
aunque nos deje solos
o nos postergue tal vez
para su última etapa.
֍ ֍ ֍
46 [5]
Las palabras son pequeñas palancas,
pero no hemos encontrado todavía su punto de apoyo.
Las apoyamos unas en otras
y el edificio cede.
Las apoyamos en el rostro del pensamiento
y las devora su máscara.
Las apoyamos en el río del amor
y se van con el río.
Y seguimos buscando su suma
en una sola palanca,
pero sin saber qué queremos levantar,
si la vida o la muerte,
si el hecho mismo de hablar
o el círculo cerrado de ser hombres.
֍ ֍ ֍
20 [6]
Empujar todo lo dicho
y todo lo por decir
e insertar en el medio
el decir que cae desde el viento
como una bandera.
Empujar tu palabra y mi palabra
e inventar desde ambas
una ilación única
para todas las palabras del mundo.
Y empujar luego el silencio
como si fuera otra palabra,
hasta que no haya diferencia
entre hablar y no hablar.
——————————

No hay comentarios:
Publicar un comentario