he roto
la lámina del cielo
con la violencia de
una nube
una orilla a cada costado
para gritar sin voz
Yo anuncio
mi espada es un lirio
que obliga a abandonar
todo movimiento
quieta
si cierras los ojos
verás
una escena en pausa
es un gesto repetido
infinitamente
vendrán los hombres
y soñarán
el cruce blanco de tus manos
para tocarlas
pulcra dadora de vida
los incrédulos te rezan
obediente casi niña
te rogamos nuevos
lactantes del sistema
una madre es la madre
eres
abre tus pechos turbios de leche
prometemos no cerrar la boca
jamás
vivir es una voluntad inacabada
el deseo de algo que no
sucede
ir hacia
dónde
prometemos no terminar
de ser hijos hambrientos
las mismas manos nos iluminan
mi bóveda celeste es igual a la tuya
tengo alas tienes manto
eres mi reflejo ya sé hablo sola
soy un ángel y una virgen
un espejo
sobre el que digo
así sea
֍ ֍ ֍
cuando estamos cansados
podemos ser una ficción
un animal recién inventado que dispara
al cielo y espera una respuesta
sobre la frente como sucede
en los poemas muy antiguos
donde existen las nubes blancas
y los niños conocen las higueras
porque han probado sus frutos
la palabra es la cosa entonces
nadie abre la boca con los ojos cerrados
nadie descubre que lo terrible
puede empezar y terminar en silencio
֍ ֍ ֍
a veces encierro dulcemente
un pájaro en la boca
para sentir el temblor
de todas las muchachas
con úteros vacíos
manos desplegadas
impacientes por ser alguna nube
aunque la sangre desmembre
cada día sus cuerpos
odio a estas muchachas
porque nadie me dio palabras
para reconocer que las deseo
otras veces miro al cielo
y soy una de ellas
con las extremidades divididas
a la espera de un ángel
֍ ֍ ֍
parto la manzana en dos
señalo las semillas
tenemos ombligo
y muerdo su carne
ahora decididamente
todo avanza hacia la ruptura
pero llevar en la boca la realidad
es una forma de conquista
verbo espejo
nuevo fragmento de mí
en el que habito el deseo
yo lo anuncio yo
y yo y yo y yo
¿nos escuchas padre?
no queremos estar limpios
֍ ֍ ֍
cruzo un desierto sin nombre
máscara de todos mis paisajes
busco en él un caballo denso
como la ola que escuchamos
frente a un mar de noche
no lo quiero para poder huir
el caballo no es un camino
es un dedo sobre el mapa
que ya no nos contiene
los cartógrafos recuerdan la edad
con la que dibujaron el mundo
sin embargo no saben qué rostro
tuvimos nosotros entonces
es mi deseo de ver el reflejo
del sol sobre su pelaje
mientras me va cercando la sed
por no haber huido a caballo.
——————————
[1]
De
Anuncio, seguido de Las niñas de plata,
Barcelona, Ultramarinos, 2023.

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