I
PLURALIDAD DEL NOMBRE
Yo he podido recorrer
por ti todos los campos,
todas las amplias nubes fronterizas,
la mar hastiada de molicie,
el llano fierro inoportuno.
He cantado al blancor
y a la dulzura del mundo,
he dicho que podría
dar el alma por ti
y tantas cosas.
Hoy, que el sol
relumbra amenizando
el más terrible verano,
podrías ser cualquier otro:
mis cantos son tan generales...
Aún puedes ser
cualquier otro en otros ríos,
otros días intranquilos,
calurosos y tristes.
֍ ֍ ֍
XVII
Si pudiera darte un hijo
con tus ojos y mis manos
no sería más cercano en este sitio
que este joven rostro moreno
tan solo en un rubor aún desconocido.
Sus dedos no asirían la vida
con tanto amor como este ser
tan lleno de nosotros;
¿serán sus ojos caña verde o rama dorada?
¿Tendrá su frente el brillo del trigo?
¿Recibirá la herencia del carbón nocturno?
¿Podrá mi hijo alcanzar los árboles
con su brazo fuerte?
¿Sabrán sus manos a la luz santa del río,
hablará la lengua de los ardientes leones?
Será su milagro un ruiseñor tranquilo,
su voz será la esperanza de la tierra.
Sabrá amar,
sabrá decir que es amado.
֍ ֍ ֍
XVIII
Lo que no es de mi carne
que no vuelva a mi carne.
Lo que viene de mi cuerpo
que no pertenezca a mi cuerpo.
No poseeré la tierra:
allanaré los campos y regaré
las flores de tu vientre. Veré
florecer los almendros
y pasearé en tu compañía
los caminos blancos.
Será la luz nuestro mayor orgullo;
nuestro mayor placer, su limpio recorrer
libremente el mundo. Y cuando,
viejos, contemplemos el espacio,
sabremos felizmente que no es nuestro
todo lo que en él originamos.
֍ ֍ ֍
XXVI
En octubre vuelan como un rito
y buscan lugares buenos. Allí
esperarán a que la tierra les sea
plácida. ¿Dónde estará mi cuerpo fatigado?
Resguardado de sí, encerrado
en la ficción de este amor que ya no existe:
sabe
que no vendrán tiempos mejores
(hace siempre mejor tiempo en tus moradas).
Y sin embargo cada día una voz nueva,
cada día un tímido recuerdo de la virtud
del aire, y sin embargo
tu vientre acariciando mi vientre:
confío en tu venida, estoy despierto.
֍ ֍ ֍
XXIX
Estoy hablando contigo
entre los árboles.
Tu voz es el recuerdo.
¿Sabré volver? La lluvia
que me descubres dice
mi nombre. Señalas
y nombras todas las cosas.
Sabré vivir mejor, con este cuerpo
nuevo que se me ha dado.
Conoceré de nuevo
(de nuevo me explicarás)
los amplios misterios
y reirás conmigo:
pero ahora yo sólo conozco
el olor del viento en este bosque.
——————————
[1]
De
Oración en el huerto,
Madrid, Hiperión, 2020.

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