COITUS GÓTICO
En un Harrier de la flota invisible
en el 2029 sobre el desierto de Nazca
yéndonos en llamas de estos cielos
descontinuados como mandas
a merced del infinito infierno
reparábamos la nave alucinante
sujetándola en el aire
con un encordado de balcones
y volvíamos los mamas a subirla
al cielo obnubilados
Mientras nuestras esposas
aullando en poses de suplicación
ante los falos de los resistentes
y heridos aún vivos que íbamos quedando
haciéndole tener un desagrado a la muerte.
Nueve años más tarde, cuando bajamos
por las escalerillas del Harrier
a esperar que se nos revelara algo
parecíamos resolana.
֍ ֍ ֍
LA PRIMERA CRUZADA
Durante el ataque de represalia milenarista
la primera cruzada de terror
que nos caía del cielo como un témpano,
nos polvéabamos a un enjambre de clonas,
de a varias adentro de los Harrier
orgíandonos en la cubierta de mármol;
porque nuestro portaviones Cittá Felice
era como la planta de una catedral
de mil yardas que recordaba la Vía Flaminia.
De veras los aguardábamos muy bebidos
dándonos baños calientes enfriados con nieve
y chupando de una tina de uvas rosadas.
Cuando ma mientras los cazas Phantom de Ratzi
nos lanzaban sus cabezas de combate aéreo
con sus espoletas de proximidad de impacto
más hoscas que un anillo de ocho diodos luz
y a tan delirantes distancias del mar
que ni veíamos de dónde venía la muerte.
Era una alegría vernos las caras choqueadas
la cubierta era un coliseo de sangre
y sólo contábamos los vivos, los Balthus
y los que aún gozaban en el fasto de la belleza.
Porque nunca pasó por el mar una muerte
que se celebrara como la de Gaetano Stampa:
nuestro santo en responso al misil daño
que le atravesó el pecho mientras besaba
a su clona Pácula en medio del portaviones,
regocijado se metió la mano aún vivo
y les zampó a saco de vuelta el corazón.
Nunca hubo tan grande desdén en una matanza
Ni a los aliados hunos se les sopló por radar
que les íbamos a subir el mar a los Phantom
hasta ahogarlos en el firmamento,
porque el mar empezó a subir hasta el cielo
donde las alas no les servían ni de remos.
֍ ֍ ֍
LA VIDA NOS ESTABA EMBARGANDO DE JÚBILO
Volábamos a la mamada de la luz:
en nuestro anonadante Harrier
de cabina ancha
con cajones de ostras, brevas
y vinos caros
llenos de amor y de desastres del corazón
Volábamos para la anunciación de la luz
en fulgurante seguimiento de las estrellas
y curvando la dura rampa del horizonte
Ma entonces mientras preparábamos el descenso
con caída de vuelo en elipses zambullidas
y hacíamos ajustes de la mente
para bajar nuestra altura de provocación
y posarnos en toldos milenaristas
derribamos la entrada colosal al despacho
privado del cuevudo mariscal Ratzinger
y ahí en las carpas de su mando cumbre
emprendimos la singular visitación celta:
Lo sentamos en su sillón de púrpura
y lo cubrimos de honores por el devastador
ataque al portaviones; por las muertes
de nuestros enamorados en alta vigilia
y por el asalto a las gordas de Fragonard
Y cuando ya íbamos a regalarle el Harrier
para que tuviera alojamiento en el cielo
no estuvo bien ni al gusto de las ostras
Trató de esbozar una redada de lenguas
pero se suavizó cuando le susurramos
que traíamos vino blanco suficiente
como para fundar el Mar Tirreno
La vida nos estaba embargando de júbilo
ma luego enfilamos rumbo al desierto
a tomarnos el reino de Dios por la fuerza
para el salto a la luz
para el deseclipse del firmamento.
֍ ֍ ֍
ARS VITAE
Teníamos fuerte afición al vino
le rendíamos culto a los racimos de uva
y éramos arrogantes, crédulos
pendencieros
Preferíamos la muerte
a perder la libertad
y llevábamos la alegría del amor
hasta las puertas del infierno
hasta desafiar a la misma muerte
desnudándonos en pleno combate
o agrandándonos las heridas recibidas
Y si veíamos en peligro la vida
de nuestras mujeres y la nuestra
nos dábamos muerte por gusto continuo
Y éramos tan arrebatados en la guerra
que jamás actuábamos de acuerdo a un plan
No conocíamos ni la humildad
ni la caridad, ni la abnegación
ni la dulzura
Éramos serios y semifabulosos
y adorábamos a nuestras esposas
que adoraban el falo y el oro.
֍ ֍ ֍
GAZZA LADRA
Empujados por el amor
aunque el amor nos estaba vedado
desnudábamos a las esposas de Coritani
y las sacábamos a pasear en brazos
para bañarlas con la sal de nuestras bocas
para hacerlas felices
Así íbamos y de íbamos como cortejo de vasijas
y por un tiempo no les dábamos un coito
Sólo les leíamos a Fourier y a Richelieu
cuando querían
y les hicimos construir una tina con balcones
para que apoyaran sus pechos en las barandas
Mientras pasábamos delante de una belleza
que ninguna madurez podía compensar
Ma por un bostezo de excedente de guerra
botamos los Harrier y los Rembrandt al mar
y convertimos la cubierta del portaaviones
en la plaza de las delicias
Había vino había uva había pescado
Vivíamos en la holgazanería más desprejuiciada
espíritus magníficos
que sólo existíamos
para la fragua de las almas.
——————————
[1]
De
Los sea Harrier,
1993.
Los interesados disponen de una versión completa del poemario en www.parnaíso.losseaharrier.es.
Los interesados disponen de una versión completa del poemario en www.parnaíso.losseaharrier.es.

No hay comentarios:
Publicar un comentario