DESCUBRIMIENTO VITAL
Había descubierto la inutilidad de los espejos
y la compañía excesiva de las sombras.
Por eso ahora, encontraba en las auroras
el único dibujo de lo esencial.
Había descubierto
la rutina sencilla y explosiva
De la VIDA…
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ÁRBOL DE VIDA
Pertenezco ya a esa generación de árboles
cuya savia y ramas se expanden silenciosas,
asumiendo en secreto y entre sombras
la eterna obligación de cada aurora.
Por ello,
una muesca incisiva en la corteza,
un golpe recibido…
y la esperanza de nacer mañana en nuevas hojas.
Una muesca, como herida otra vez en el cuerpo
para renacer continuamente.
֍ ֍ ֍
ESPACIOS SIN TIEMPO
Volvíamos despacio.
Volvíamos despacio hacia la infancia
deshaciendo los tiempos del recuerdo;
recogiendo la emoción en juegos ya olvidados,
en palabras y sonidos que aún sostienen
el fulgor de la añoranza y la inocencia.
Volvíamos despacio, sabiendo que la lentitud
dibuja y desgrana mejor los lugares emotivos;
lugares donde habitó algún día el corazón.
Lugares y espacios sin tiempo,
donde fluyen permanentemente todos los presentes.
Es… el país de la infancia.
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NATURALEZAS ETERNAS
Madre…
¿en qué estrella habitará ahora tu sonrisa?
¿En qué color de mar
se habrá escondido tu mirada?
Busco desde entonces
recuerdos en naturalezas eternas;
porque —convencido estoy—
de la inmortalidad que han tenido
los rasgos que adornaron tu presencia.
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HABITAR LA NOCHE
Habitar la noche.
Hundir la mejilla en una almohada fría,
en ese lugar que simula el cuerpo ausente
y acoge ahora un puñado triste de mis lágrimas.
Habitar la noche,
descifrar inútilmente las estrellas
y demorar la llegada del alba
para no dar luz a más heridas.
Habitar la noche.
Y defenderse del ataque feroz de las ausencias;
defenderse de la negra soledad.
Habitar la noche; habitar la espera.
——————————
[1]
De
La soledad de los instantes,
Barcelona, Calambur, 2022.

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