ET LEX PERPETUA
Para alumbrar el camino de vuelta a las certezas
y abrigar la piel de los días febriles
deja siempre
—como llama perpetua—
la paz encendida.
֍ ֍ ֍
MALABARISTA
Va haciendo malabares con la vida
día a día, puntual, ante un semáforo.
Sonríe a los que cruzan
—a cambio de nada muchas veces—
y guiña un ojo también a las muchachas.
Termina la jornada y hace cuentas:
La cena está resuelta. Tal vez hasta un cigarro.
Con un trapo andrajoso se borra la sonrisa;
arrastra los cartones (renuncias y fracasos)
hasta un banco del parque o un cajero.
Sísifo o Lázaro, ya poco le preocupa.
Tan solo tira, cae,
y se levanta y anda.
֍ ֍ ֍
LA DESPEDIDA
A María
Lo hicimos tal como querías,
de manera sencilla.
A este lado, enfrente de la lápida,
únicamente nosotros: los de casa.
Y, de fondo,
aquel tímido canto de algún pájaro
que —ahora lo sé—
tan solo pretendía ser consuelo.
Colocamos con mimo las velas y las flores
para ornarte el camino,
y leímos, a duras penas y en silencio,
notas de adiós que nos dejaste escritas.
Brillaba el sol a pesar de enero y su derrota
y un poco —apenas poco—
abrigó nuestra esperanza.
Y tras el mármol, ellos,
los dos, desde hace mucho.
Jamás quisieron recibirte
tan pronto a su costado.
Me resultó imposible entonces
encontrar las palabras,
y transformar las lágrimas
—las suyas y las nuestras—
en versos de despedida.
Y a pesar de que un año después
persisto en el intento,
no me queda más remedio que rendirme:
hasta aquí este poema.
Más allá solo un hombre,
de mono, arrodillado,
un cubo con cemento
y aquel áspero eco de una pala.
֍ ֍ ֍
CON NOMBRE Y APELLIDOS
Me desdices cuando me nombras.
Cuando tu lengua y tus labios reposan
en cada una de mis sílabas
y me pronuncias entera,
así, con todas mis letras.
Me desdices, me niegas
cuando me llamas por mi nombre.
Cuando no me llamas amor.
Cuando no me llamas, amor.
Cuando no me llamas.
֍ ֍ ֍
LA DUDA
Como aldaba impasible
golpea con firmeza en la noche
la puerta de los miedos.
Y tiembla entonces todo aquello que fue cierto
—yo lo vi—
aquella tarde a tu lado:
el primer sol de junio atravesando la persiana,
la mutua desnudez reflejada en el espejo,
tu perfume impregnándome las ansias,
las sábanas y su vaivén acompasado.
Golpea cada noche, no da tregua.
Apago la luz. Guardo silencio.
Si ella entra, todo será para nosotros
objeto de desahucio.
——————————
[1]
De
Vivir en tus orillas (Versos desde Null Island),
Gijón, Bajamar, 2021.

No hay comentarios:
Publicar un comentario