QUISIERA
hacer del lenguaje
una semilla capaz de resucitar
después del fuego.
Empezar de cero.
Unos copos de nieve enfriando el asfalto,
lo que queda del sol cuando atardece.
Transformar(me) la piel y la frontera
en la pared de la casa que refleja la luz.
Todo vuelto,
de cero,
en ese instante cuando el mundo
parece un espectro conquistable.
Hacer(me)
verbo en alguien
que observe la vida con dulzura
y reescriba la historia
sin pensar en la jaula.
֍ ֍ ֍
BUMBUM SE LEVANTA DESPACIO.
Mi monstruo hoy abriga ternura
donde yo escribía mi lápida.
Sus ojos
como dos bolas de fuego
abarcan lo que tocan sin romperlo
y yo me pregunto
en qué vía muerta
he dejado olvidado ese observar
del mundo primitivo,
en qué curva pronunciada
he aprendido este filtro cobarde
del que huye del daño galopando.
֍ ֍ ֍
HA CAÍDO EN EL PATIO
un pichón de paloma.
Sus patitas desnudas, los ojitos sin fondo.
Un ovillo de lana destripado,
una fibra perpleja, una piedra que late.
¡Está muerta!
El dolor de Bumbum se engancha a la punta de mi estómago.
¡Que no esté muerta, por favor, que respire!
Cobijo en mis manos ese trozo de vida
incapaz de negarse a cumplir su destino.
Estrangulo mi miedo y le ofrezco dulzura,
la dejo suavemente en una manta,
investigo , leo, crío miradas para devolverle el mundo.
La esperanza amarilla de Bumbum
me habla de la luz.
Y se duerme en mis rodillas,
aunque ignora que hay alguien esperando
sus pasitos de pájaro en un patio sin hojas.
Duerme, torcacita, que es el sueño
el feliz encuentro del mañana
y dormida te pareces a ese instante de esplendor
en que el cielo que observamos es hogar.
֍ ֍ ֍
VIVIR ES PEDALEAR PATAS ARRIBA.
Eso me ha dicho Bumbum esta mañana
y se echó a reír
como si le hubieran contado el mejor chiste del mundo.
Es pedalear, repitió.
Quería que mi boca imitara su risa de crucero.
Pero no estaba de humor.
Pero yo no estaba de humor.
¡Es una estupidez!
Pedalear por lo menos tonifica los músculos
pero la vida…
Cayó la carcajada,
se vino abajo la bicicleta,
la mueca y el crucero.
Mi pequeño Bumbum hundió los ojos
contra la tierra inhóspita de sus pies.
Mis intestinos anudaron con ácido mi lengua.
Quise disculparme.
Pero las palabras son espinas
nadando a la memoria para construir
pirámides que prevengan la llaga en la voz del futuro.
Bumbum, no me hagas caso.
Entre nosotros una zanja
profunda mandaba la distancia.
Bumbum se callaría un poco
(un poco más)
desde ese instante.
Y yo que lo sabía,
deseé borrar el tiempo,
construir una lancha hacia el pasado.
Pero la vida es esto:
el eco de la voz que tacha lo que supo ser hogar,
el hueco del amor a la deriva.
֍ ֍ ֍
PLATERO
Pequeño cantor
que moras en la cima.
Que observas la mirada
de los otros
con ojos de futuro,
enséñame un camino de regreso,
donde no sea la herida quien eduque,
sino
el canto.
——————————
[1]
De
Todos los pájaros que vimos,
León, Eolas, 2022.

No hay comentarios:
Publicar un comentario