FOTOGRAFÍAS
Esa trampa que incita a la memoria
se deja descubrir.
Nada detienen ojos que nos miran
a través de un tiempo repasado.
Ni la franja de mar, que no resiste
separarse de nuestra infancia,
ni aquella vieja casa,
el tumulto de muchos invitados
que sonríen sosteniendo una copa
con la certeza de los signos futuros.
El tiempo sólo elige sus lugares ahora.
No hay pruebas de su paso
porque vive en la fuga certera de las cosas.
También entonces
sustituía a un cuerpo.
Era, también entonces, un tejido.
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EL PRECIO DE LOS DÍAS
Descubre, al mismo tiempo,
los espejos nublados de la tarde
y las sombras furtivas de sus años.
Por plazas atestadas
y por pupilas grises que devolvió su vida,
ha repasado, apenas, el cauce de los cuerpos,
los halagos del frío y un sur imaginario.
Perviven apostados los juegos de arena,
las primeras traiciones, que demandan silencio,
las fechas incumplidas, el azar de los patios,
las calles favorables y un portal, un trayecto.
Lo que sólo hasta entonces vivía en el presente
tomó, sin darse cuenta, y a sabiendas de un precio,
las formas desechadas de su inmortalidad.
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FÁBULA DEL TIEMPO
Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.
Vivirás su carencia irremediable,
se llenará de sombras tu mirada,
te habitará el vacío y, con el tiempo,
se destruirá tu imagen del espejo.
Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,
buscando en la memoria
ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste
y que debe ser ésta, más o menos.
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INSOMNIO
La oscuridad asigna
el orden a las calles que se avienen
como animales tibios para sustituirse.
Sus destinos componen
los telones caídos del poniente,
los grupos que alimentan
el fuego de las horas. Nadie
que suprima un punto, nadie
que sugiera el final de la noche.
Amas,
antes que el instante tramado
de cerrar los ojos y comenzar el mundo,
la huida de los cielos, la conciencia
de ser parte de esa huida,
un verbo que la hace y la deshace.
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EL MAR NUNCA
El mar nunca propone la nostalgia
porque sólo regresa
en busca de un comienzo,
de unos ojos primeros,
de una torre sin marcas de combate,
de unos lentos tobillos indecisos
que lo sientan llegar con la extrañeza
del amor que precede al cuerpo del amor.
Pero tú eliges que las olas vengan
arrastrando fragmentos de un pasado
que simula el murmullo
azul de la memoria
y la alta noche lo corona de fuego
y lo secundan quietas ilusiones perdidas.
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[1]
De
Septiembre,
1991.
En Limpiar pescado. Poesía reunida, Madrid, Visor, 2005.
En Limpiar pescado. Poesía reunida, Madrid, Visor, 2005.

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