VENDRÁ UN DÍA [2]
1
Vendrá un día
en que te ame, vendrá un día.
Pero tú no te inquietes si la primavera se retrasa
ni te entristezcas porque deje de llover,
porque el color del cielo ha de cambiar
y ha de girar la luna.
2
Vendrá un día
en que te ame, vendrá un día
en el que estudie a fondo mis lecciones,
en el que lea el libro de la feminidad
línea a línea, letra a letra,
y entre en la religión de las violetas
y la flor del granado.
3
Vendrá un día
en el que aprenda cómo la civilización es hembra,
cómo la poesía es hembra,
cómo es hembra la carta entre los dos amantes
y cómo las mujeres enamoradas
se hacen pájaro, luz, fuego…
4
Vendrá un día
en el que me quitaré las ropas de beduino,
para aprender de tus senos
los fundamentos del diálogo.
5
Vendrá un día
en que entre en la tierra de la paz
y sabré distinguir entre la locura del vino
y la calma del mármol,
entre la excitación de mis manos
y las horquillas de tu pelo en la oscuridad,
entre mi llanto sobre tus rodillas
y el llanto de las palomas.
6
Vendrá un día
en el que dejaré mis tiempos de decadencia
y te escribiré bellas palabras,
en el que traspase los límites de las lenguas
y rompa el cristal del lenguaje.
7
Vendrá un día
en el que me libere de mi complejo terrenal
y parta a los altos mares
para reunir las madreperlas de tus rodillas plateadas.
Vendrá un día
en el que me lave el rostro
con el agua de tus manos civilizadas,
dejando tras de mí las épocas de polvo.
8
Vendrá un día que cambie
todos los mapas de mi vida,
como un incendio cualquiera
o cualquier explosión.
Y no podré predecir en qué momento
el fuego se encenderá bajo mi ropa
ni de dónde vendrá la destrucción.
Vendrá un día en el que te amaré
sabiendo que me desangraré sobre el muro
como el poema.
9
Vendrá un día
en el que te amaré
sabiendo que es locura,
o es suicidio,
comprometerse a amar.
Pero tú no te inquietes si tarda algo mi tren
en llegar hasta ti.
Yo he tomado ya la decisión.
10
Vendrá un día
en el que corrija mis sentimientos,
sacrifique mi engaño,
en el que me lave la herencia interna de la tribu
y declare la salida de Shahriyar.
Vendrá un día
en el que licencie a mis soldados,
ponga en libertad a mis caballos
y fin a mis conquistas.
En que anuncie a mi pueblo
que llegar a la playa de tus ojos
fue la mejor victoria.
֍ ֍ ֍
ESTA ES MI CIUDAD, ESTA ES MI AMADA [3]
1
Busco una ciudad que se nos parezca,
cuyo invierno y verano
se nos parezcan,
su calma y su locura
se nos parezcan,
sus truenos,
sus relámpagos y sus olas
se nos parezcan.
Busco una ciudad parecida al color de tus ojos
y mis tristezas.
2
Busco una ciudad en el confín del mundo
donde no conozcamos a nadie
ni nadie nos conozca,
cuyas lluvias nos inunden
y cuya nieve nos abrace,
un hotel donde entremos al final de la noche
y nadie nos pregunte nuestros nombres.
3
Busco una iglesia pequeña
con las puertas abiertas a los enamorados,
que por nuestra religión no nos pregunte
ni qué Señor tenemos.
4
Busco una ciudad
fresca como la yerba de la tierra,
donde sea imposible amar a una mujer
al margen de la poesía
y de la libertad.
5
Busco una ciudad de cielos tan abiertos
como el cuaderno de escribir,
cuyo mar sea un barco que te invita a partir.
Busco una amada que me cargue de versos,
cual huerto de palmeras.
6
Busco una ciudad
donde escribamos sobre los muros lo que queramos,
que provoque en nuestro interior un terremoto,
que nos asombre, que nos sacuda, que nos inquiete,
una ciudad que no reprima el amor ni la poesía,
y que no nos reprima.
7
Busco unas callejuelas que nos engullan,
un barco extraño
que nos coja de nuevo de noche para no devolvernos.
8
Yo escojo mi destierro como me place,
hago el lugar y el tiempo,
escojo siempre la parte del poema
y la parte del hombre.
9
Busco un rincón pequeño en un restaurante
que nos preste atención,
busco un buen vino, que nos penetre
antes de beberlo.
Busco un poema
que dejé como depósito entre tus senos:
¿podré tener acaso otra ocasión
para recuperar ese depósito?
10
Busco unas costas abiertas, espaciosas,
cualquier forma que de su forma escape.
Busco una lengua extraña
que me lave este moho,
que me lave esta viscosa arabidad.
֍ ֍ ֍
DIARIO DE UN SOLDADO DESERTOR [4]
1
Discúlpame,
si he dejado ya de enamorarme
y mis espadas árabes envainé.
No tengo ya deseo
de amar a otra mujer
y otra vez consumirme en el rescoldo
de los labios beduinos.
2
Discúlpame,
si he vacilado un poco al seguir rezando
y haciendo mis deberes escolares.
Ya no puedo seguir alimentándote de almendras y manzanas,
contando los lunares que tienes en la espalda,
en el vientre y en las dunas costeras.
Ya no puedo seguir leyendo versos,
por el día y por la noche,
sobre la alfombra de los pechos,
una vez ya cumplidas, señora,
mis obligaciones militares.
3
Discúlpame de nuevo,
no tengo ya la edad
de reunir la pelusa suave del rabel de tu cuerpo
ni el kohol de los ojos de Bahiya.
No me queda ya vida para seguir velando
y encendiendo las velas en lo más hondo de los ojos fatimíes.
Yo soy la última fuente
que deletrea la lengua andalusí
y la última espada dorada
en las conquistas omeyas.
4
Por cuarta vez, discúlpame,
si rechacé, señora, el trabajo impuesto
y la comedia.
Ya no puedo seguir interpretando el papel dramático
que represento desde hace cincuenta años.
Ya no puedo seguir leyendo el texto
que, desde hace cincuenta años, sé de memoria.
Ya no puedo seguir ensayando el amor,
el sexo, la poesía
y todos los asuntos sentimentales.
5
Por quinta vez, discúlpame.
Ya no puedo seguir desnudándome sin sentido,
ni alquilar mi voz sin sentido,
ni sin sentido alquilar mi cuerpo,
ni colgar mis versos sobre la jaima de Laila al-Amiriya. [5]
6
Cayó ese reino de amor que, espléndido, mantuve,
y como un rey sin séquito
estoy ahora en la escena yo solo.
Y me es imposible someter un solo seno
a mis esfuerzos interminables,
a mis interminables tonterías
y a mis tigres de papel.
7
Me resulta imposible hacer el amor, sin amor,
y escribir versos, sin poesía,
o distraerme con el tintineo de las palabras minerales.
¿Es posible, señora, que tú me ames
si ya no tengo historia ni identidades?
¡Ponte el chal sobre el pecho, para que no te enfríes,
pues me avergüenza besar la boca de la Magdalena!
8
Siéntate o no, a tu gusto.
Tu cuerpo ya no es un gran anuncio ni problema.
Quítate, o no, el vestido,
no me interesa ya coleccionar estatuas
ni mariposas, ni saleros
ni jarros de cerámica.
9
El vino, ¿tinto o blanco?
Ya nada me embriaga, ni me asombra,
ni me extasía.
Escánciame en el vaso lo que desees,
ya es débil mi recuerdo de los colores
y no sé diferenciar entre los ojos zarcos
y los ojos melados.
Mezclo constantemente los nombres de mis amadas:
¡cuántas veces en sueños llamé a Laila
y me respondió Sumaya!
10
Estoy yo solo en pie, a la intemperie,
rechazando mi origen, mi especie y mis raíces tribales.
¿Quién soy yo, en un tiempo
que no puede masticar un solo hilo de mi orgullo?
¿Crees que soy un pionero, un descubridor, un moderno,
o uno de tantos poetas de la Yahiliya? [6]
11
De pie entre tus dos senos, y sin refugio,
bajo las salvajes lluvias del invierno,
mi lengua tiene miedo de sí misma
y mis manos se buscan una a la otra.
¿En qué tonalidad puedo cantar?
¡Si me he perdido a mí mismo, a mis amigas,
mi cara y mis señas,
si he perdido las letras del alfabeto!
Yo te dejo, señora, y que Dios te proteja,
dejo detrás de mí mis cenizas,
y mis ropas teatrales.
Terminó ya la guerra que proclamé
en nombre de millares de hermosas.
Cerré los expedientes de esta cuestión.
——————————
[1]
En
Veinticuatro poemas finales,
Granada, Comares, 2019.
(Trad. Pedro Martínez Montávez)
[2] 5 de abril de 1991; de ¿Oyes acaso el relincho de mis tristezas?.
[3] Londres, verano de 1994; de Cincuenta años alabando a las mujeres.
[4] Londres, abril de 1996; de Variaciones nizaríes en modo «appassionato».
[5] Laila al-Amiriya: Qais bin al-Mulawah. Nombre verdadero del personaje legendario conocido por «Machnún Laila», es decir, «el Loco de Laila», pues habría enloquecido al contraer matrimonio ella con otro hombre. Está unánimemente reconocido como uno de los principales representantes del «amor ‘udrí» o amor cortés, o casto. (N. d. T.)
[6] Yahiliya: término árabe que significa literalmente «ignorancia», y que se aplica con sentido genérico a todo tiempo anterior a la revelación de la doctrina islámica. (N. d. T.)
(Trad. Pedro Martínez Montávez)
[2] 5 de abril de 1991; de ¿Oyes acaso el relincho de mis tristezas?.
[3] Londres, verano de 1994; de Cincuenta años alabando a las mujeres.
[4] Londres, abril de 1996; de Variaciones nizaríes en modo «appassionato».
[5] Laila al-Amiriya: Qais bin al-Mulawah. Nombre verdadero del personaje legendario conocido por «Machnún Laila», es decir, «el Loco de Laila», pues habría enloquecido al contraer matrimonio ella con otro hombre. Está unánimemente reconocido como uno de los principales representantes del «amor ‘udrí» o amor cortés, o casto. (N. d. T.)
[6] Yahiliya: término árabe que significa literalmente «ignorancia», y que se aplica con sentido genérico a todo tiempo anterior a la revelación de la doctrina islámica. (N. d. T.)

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