domingo, 5 de octubre de 2025

LORENZO PEIRANO. CINCO POEMAS [1]


VERANO DEL 2013

Y vendrá, sin saber por qué,
un ser lastimado
por la historia de otros hombres.

El vendaje enrojecido,
la ropa descuidada,
el afecto luminoso
de los perros de la calle.

Sin saber por qué
beberá en el desmonte
a la sombra de un espino.

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EN EL CENTRO

Con la intención de fijar ciertos elementos,
ciertas situaciones del atardecer,
he leído frente a un nicho el mensaje de una madre.
¿Quién existe ante su dolor?
¿Quién dice algo después de sus palabras?

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PERGAMINO

Desconoce lo que dirá,
y sin embargo cree
en una pronta redención.

¿De qué se entera?
Incontables huesos y fragmentos
conforman una tierra oscura, dividida.

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ABRIL DE 1993

En la carretera yo encontré
aquel pequeño libro
que contenía, entre otras cosas,
el nombre de los dedos:

Pulgar, medio…

En la carretera de alquitrán
recién entregada a los destinos,
yo esperaba un automóvil
conducido por los muertos.

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LÁMINA DE MARZO

I

Hay una desconocida fuerza en mí que insiste,
a pesar de los días inseguros
y del abismo vislumbrado en las manchas de humedad.

Mis palabras a veces provienen
de lugares remotos donde las conversaciones
                                            se tornaban dolorosas.

II

He buscado mi voz en el fondo de las grietas,
he buscado mi voz en los fragmentos del ahora,
he buscado mi voz en el claroscuro de la muerte,
he buscado mi voz cerca de la cruz.

Pero el espacio que me aleja de las ambiciones razonables
(“ser un hombre útil siempre me pareció algo bastante odioso”)
también se halla atiborrado de muecas y esqueletos,
de profanadores y despojos.

Entonces —y portando sufridos materiales—
vuelvo a la Pasión: se escuchan fuertes golpes,
el Hombre desangrado nos redime.

III

Partes herrumbrosas de carrocerías.

La aspereza de aquellos años
cuando mi disonancia comenzaba.

La paz en las raíces,
el bienestar al pie de los cerros interiores.

¿Qué me dice el hombre aciago?
¿Esas multitudes qué me dicen?
Ya conocí o imaginé aquellos contornos,
aquellos discursos o mentiras.

Escribo ahora, a pesar de la visión que dicta
un ser de pupilas verticales.
Escribo también mi rostro, envejecido.
——————————
[1] De El fulgor de las blasfemias, Coinco, Ciervo viejo, 2025.

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