domingo, 22 de enero de 2023

ALFONSO LANTERO. CINCO POEMAS [1]


CASINO

Había algunas parejas bailando.
Una orquesta tocaba
algo parecido a un swing.
La luz de los veladores
iluminaba labios de carmín
y algún bigote a lo Gable.
Fue hace mucho tiempo,
en el casino donde mis padres
vistieron de etiqueta por última vez.
La vida les sacudió después.

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GUITARRAS ELÉCTRICAS ROTAS

Jaulas. Sólo se ven jaulas.
Animales tristes
lamiéndose el pene.
Látigos. Sólo se oyen látigos
lacerando la espalda
de todo el mundo.
Juguetes. Sólo se ven juguetes
amenizando la vida
de matrimonios jóvenes.
Muñecos. Sólo se ven muñecos.
Jovencitos con corbata
en las calles del centro.
Guitarras. Sólo se ven guitarras
eléctricas rotas
en la basura.

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REINA DE AMÉRICA

En el metro hay tipos que duermen.
Inmigrantes exhaustos regresan a sus guetos;
la ciudad les robó el bronce de su tez.
Mientras un imbécil escupe en el suelo
ella se sujeta de pie,
asida a la barra, como un cetro,
mirando al infinito.
Ojos de halcón, ropa del chino;
adivino sus piernas fuertes,
cálidas y morenas;
princesa indígena del Cuzco.
¿Qué sucedió para que tanta dignidad
terminara viajando en el metro?
¡Cuántos cielos de nubes de América,
cuánto oro en los tobillos,
cuánto bosque y tanta piedra!
Reina de América,
qué hermosa estarías
en tu blanco huipil.

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TREN DE CERCANÍAS

Adónde me llevas, tren de cercanías,
ahora que no colecciono visados ni pasaportes
ni viajo hacia vidas ajenas y paisajes
imposibles.
La vía junto al río,
los aluviones de troncos
que el temporal arrancó;
una garza azul, inmóvil,
sobre una piedra.
Adónde me llevas, tren de pequeñas lejanías;
un vagón vacío,
mi libro en mis manos,
y aparece mi rostro en el vidrio
al pasar un túnel;
y me recuerda que sí,
que soy el mismo tipo
que tomó este tren
hace cincuenta y tantos años.

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SILENCIO Y LUZ

A María

Tendida junto a la piscina
entre flores y piedra
el viento te acaricia.
Y adentro, en la oscuridad
de tus ojos cerrados
imaginas que el tiempo no pasa,
que no hay ruido de balas,
ni llanto ni pena,
ni nada que hacer mañana.
El silencio y la luz
del mar de los romanos
dicen más que cien libros
y construyen más de mil manos.
Cierra los ojos, sirenita,
y escucha a los niños
jugar en la tapia.
Eres un ángel de trigo
que nace cada mañana.
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[1] De 78 poemas y una fotografía, Oviedo, Más Madera, 2022.

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