VERSUASIÓN
LOS VERSOS RAPTAN sospechas de belleza
asibles al roce, tanto como dolor o deuda
inasible, evaporable. Estrofan ritmos rebeldes
a la métrica, y desbastan las sílabas al dorso.
Miras el papel horizontalmente,
a la altura de los ojos, y solo ves
una recta milmilimétrica, cortante,
que anega un imperio.
Versuaden los versos que cercan las palabras
y desnudan las letras. Esposan su cintura
curva, sugerentemente, poseyéndolas
con gritos de libélula.
Fluyen en hojas blanco/roto, zíngaras de signos.
Bailan tangos, versuasivos, tacón
en punta, a ritmo de susurro contrahaz.
Por mucho que se diga y repita, el secreto no yace
en la pequeñez del universo. Mazmorra
en el rapto a contraluz de lo sutil.
֍ ֍ ֍
NOMBRE DEDO
UN DEDO te señala. Lleva
una palabra agazapada en la cutícula
que pace en la paz de la apariencia. Hace
cuanto sabe de lo que es dicho. Asiente
y queda. No quiebra
por hacer.
Forma digital
partida por uno
quebrada sin sumar.
Un hombre se señala. Lleva
signos nonatos que rapten lo intuitivo.
Avanza hasta la lúnula, dedo en alto laminado.
Rastrea cualquier conato evidentista.
Matriz raíz de algo
por quehacer.
Corte sagital
partido en uno
falange por sumar.
֍ ֍ ֍
ATINGENCIA
«El tiempo no es él mismo nada temporal»
(M. Heidegger)
Retar el tiempo y su ser es mero intento.
Perderlo es ganar espacio. Derrite su presencia
con solo imaginarlo.
Abrazo un pétalo y lo elijo insurrecto.
Provocas lo minúsculo, lo apéndice
que penda de ambos.
Suceden los ahoras en las horas nuestras.
Cercas lo cercano, hasta lo próximo,
y se esfuma exhausto, reposado.
Un soplo que aspire y eleve
apropie y destine y expire
lo que más
baje, tente, haga, deshaga
aspire y eleve
lo que quede.
El tiempo no es: se da
se da el ser
lo desoculto.
֍ ֍ ֍
BESAYUNO
ANTES DE ABRIL, los sueños deshielan y bajan a los párpados.
Horadan bóvedas anaranjadas y aran surcos
donde posa el rocío.
Runfla el aire. Rendija la puerta un silbo
caracola. La deja atrás, drena el mármol
y exprime lo superfluo.
Una pestaña cae, desnuda de ser,
y hace un viaje de pliegues blancos
donde acurruca el bostezo.
Hay un azul que azula el azul
y entierra la tierra. Gotea el cristal
y roza al vaho visillos
desde dentro.
Nada es demasiado
cuando algo en ti
en mí
ayuna
insatisfecho.
֍ ֍ ֍
POLIMNIA
LLUEVE POLEN de la madrugada. Los estambres danzan
en dormancia la diáspora de los elementos.
Amarilla el naranja, muescan las anteras
y anaranjan lo amarillo.
Si ves bien, separa el aire el viento
que lo tensa. Aguarda un pétalo
que, al caer, tinte un color
sin filamento.
Es día aún.
La luna no toca. Ni deja
restos de pudor.
Los días pétalo construyen la verdad mediante un SÍ.
El peso de lo alado no suele ser condescendiente.
——————————
[1]
De
El eco del bambú,
Córdoba, Berenice, 2017.

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