domingo, 26 de marzo de 2023

FRANCISCO ALBA. CINCO POEMAS [1]


PRINCIPIOS DE ECONOMÍA POLÍTICA

La producción de huevos de un molino de viento
está en razón inversa del tamaño del grano.
La fe presbiteriana del solterón escocés
«¿Por qué no te casas, Adam?»
«Es demasiado pronto» «Ya es demasiado tarde»

¿Cómo se mataban los hombre en el pasado?
Con hachas hoces cuchillos palos catapultas y lanzas.
Me entero de que hay guerra civil en Birmania
Birmania, paisaje de pagodas doradas:
ahora meten gente en camiones y les prenden fuego

Imagine mi horror por un momento
estar en una cola kilométrica.
Una procesión de espectros hacia el pinchazo.
Imagen medieval de la peste: todos en fila o a lo loco
como en el cuadro de Brueghel.

Extraen de la cabeza de un agente de bolsa
un compás, una regla, unas pastillas,
una cinta métrica, un espejo sucio y un látigo.
De la civilización terrestre, ¿qué diremos?
Que dejará residuos nucleares y un vibrador de látex

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CARMEN

Noviembre. Vista cansada. Lluvia.
Sobre el teclado hay hebras de tabaco.
Busco un ritmo, canciones llovedizas,
sentado como siempre que es noviembre

Afuera se desata el aguacero
«¿Quién eres tú» Tu voz me llega pálida,
pálida como un niño. Estoy cansado.
Soy un ser turbio, inquieto, abandonado.

Señales en el cielo. Silencio torrencial.
¿Un estornudo tiene explicación?
La ciencia, desde luego, no lo explica
Súbete así la falda, enséñame los muslos.

La noche no protege del diluvio.
Hay hebras de tabaco en mis zapatos,
soy un peatón bailando en Montparnasse,
con la cara pintada de payaso.

El negativo de tu autorretrato.
Ahora estás en casa, intentando cenar.
Comiendo tiempo y barro, apretando los dientes,
preguntándote algo, haciendo un gesto.

Porque el frío, el silencio y la lavanda
me recuerdan a ti. Estoy sentado
en el desierto de los eremitas,
mezclando whisky y soda con mis huesos.

Entre cables eléctricos y gente solitaria
trato de hacerme sólido. Noviembre.
Vista cansada. Lluvia. Mis palabras
ascienden lentamente por tus muslos.

Señales en el cielo. Silencio torrencial.
Mis puñeteras, pálidas palabras
van por la tensa calma de tus miembros
Me muero al alcanzar tu corazón

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TRUBIA VLADIVOSTOK

Benceno. Dos industrias. Aire tóxico
Huele a humedad en el inmenso sótano
geométrico y ruinoso.
                                            Caretas antigás.
Las calles llevan nombres de cobardes
El puente de hierro cruza el río y las vías
el yugo y las flechas la hoz y el martillo
La siguiente estación fue destruida
Aquí no nacen niños que renueven el aire
Matrimonios forzados
Matrimonios estériles
Aquí se oxidan unánimes los tanques
de la guerra de Tebas,
                                            Los hermanos
Eteocles García y Polinices Pérez
A uno le tributan honores funerarios
el otro será un cuerpo en la cuneta
¿Dios premia a los buenos y castiga a los malos?

Todo era mentira. Todo
lo que nos enseñaron
era mentira. Todo era mentira.

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EL CORZO

Entre la valla
y el arcén
           atrapado
                      signo salvaje
que apenas se defiende
que no tiene complejos
ni adora a ningún dios
que ahora disminuye
                                            Qué relámpago
de vida salvaje al amanecer
mientras conduzco
recién salido del sueño
camino del trabajo como todos

Soy una ráfaga
escuchando una pieza de Scarlatti
en la jaula del coche
que ha de asustarlo
(si salta el quitamiedos
entrará en el asfalto)
                                            Soy peligro
Un calvo cincuentón
uno de tantos
mamíferos al volante
sin flechas ni azagayas
a los que sobresalta esa belleza
vulnerable
«pobre, qué bonito»

Somos implacables
y compasivos
Compasivos pero implacables
Heridos por nuestra propia
naturaleza en conflicto
Ciega ambición suicida

Quemando combustible
¿Cómo dibuja un niño de seis años
un animal salvaje?

El sentimiento de culpa
mira por el retrovisor
y se mete en el túnel

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BARCO RUSO EN EL PUERTO DE AVILÉS

Ese buque en el muelle
es tan hermoso
como el signo duro
de la lengua rusa
En la amura está escrito
su nombre en ruso: «Tierra del Norte»
Tiene (lo estoy viendo todavía)
esa quietud tan rusa
de las cosas que mueren
lentamente
que regresan despacio
disgregándose
al mar de lo indistinto al más profundo
seno de la materia.
                                 El escobén
de estribor es un ojo
fijo hacia el ártico
Barco que navegó por el océano
glacial
La aurora boreal le acompañó
rumbo hacia el norte
en el confín del mundo.
Ahora es siempre festivo en sus sentinas
Las hélices no giran
Trae un frío polar de invierno ruso
La tierra es una esfera
demasiado
al este es el oeste demasiado
al norte ya es el sur
Regiones equinocciales:
sol cenital quietud de mediodía
Seis meses de tinieblas
Su figura es bella
como una puesta del sol en el trópico
En la chimenea pintada la Osa Menor
la estrella que le guía.
Azimut cero
No naufragó en la mar se desintegra
en un puerto lejano.
No sigue una derrota.
Su derrota es dejar de navegar
——————————
[1] De El delito mayor, Oviedo, Trabe, 2022.

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