HONDURAS BAJO LA ARENA
Bañamos la mirada
y, en esa inmersión,
tratamos de desprendernos
de anhelos e ilusiones
para regresar en paz
a donde hacemos pie…
pero no cabeza.
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TRANSPARENCIA
Como el agua cuando llama,
como el alma cuando nace,
como el cristal que no has visto,
como el diamante sin trampa,
la luz la traspasaba.
Transparencia obscena,
desnudez que daña.
Propiedad con grados,
en ella maximizaste.
Tan clara la quisiste
que por pura la mataste.
Ni el polvo pudo encontrarla.
֍ ֍ ֍
PAZ
La paz al final de la avidez.
Al final de la marea.
La paz es pez,
no paloma.
Es niño que confía,
que no sabe de carcomas.
La paz al principio del camino nuevo.
Al principio del recreo.
La paz es océano,
no terruño, no parcela.
Es cachorro que respira,
que se asoma a la azotea.
֍ ֍ ֍
LA CIUDAD
Conduzco hacia ti.
Atravieso tu cuerpo.
Vacilo en tus ojos.
En tu piel, pátina gris,
que penetra hasta tus huesos
y cava un cáncer de Nada.
Nadie escapa de ese gas,
que pulveriza tus tardes,
camuflado en las mañanas.
En tu mapa, no hay salida.
En tus montes, crecen canas.
La urbe languidece,
nana triste con diana.
֍ ֍ ֍
MORADAS MORIBUNDAS
Atrapan la mirada desde el camino.
Detienen los pasos sobre la acera.
Exponen su esqueleto y carnes resecas.
Guaridas muertas por desamparo.
Mirilla para curiosos desde el otro lado.
De su agonizante llamada, huir no cabe.
La curiosidad besa al morbo.
Sonríen desdentadas en fotos y reportajes
ermitas, fábricas, palacios, faros.
Excitan a arquitectos, novelistas,
paisajistas, fantasiosos.
Moribundas construcciones,
la imaginación disparan.
Su historia reinvento,
la vida corriendo cuando lustrosas.
En el crimen de su desolación escarbo.
Un futuro, aún a tiempo, imploro.
Sueño de desheredados
que esos lechos de bacterias,
nidos de maleza,
residencia de humedades,
sean un día arcilla entre sus dedos.
——————————
[1]
De
Certezas al sol,
Gijón, Gravitaciones, 2020.

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