EL BESO DE TOSCA
Se valiente.
No hay trato.
Nada de un instante de amor,
por una vida.
Mi dignidad y mi cuerpo
no están en venta.
Este es el Beso de Tosca:
El frío apuñalando tu costado,
la hoja helada del cuchillo
desafiando el tiempo de los Hombres.
Este es el beso de Tosca:
¿Te ahoga la sangre?
La venganza por todas
las mujeres muertas de la Historia.
Esta es mi declaración de amor perdida:
Tu vida y mi canto a la Libertad.
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AMÉLIE
Es lunes y maldita sea
que he vuelto a soñar con ella.
No conmigo antes de ti,
no contigo antes de ella.
Solo con ella.
Ella que ha atravesado las paredes
de lo que no se puede decir,
reinventando los deseos prohibidos,
los párpados cansados
por el peso de la culpa
y las manos manchadas
por la sangre de los olvidos.
Ella.
Vamos a bebérnosla,
como si fuera una gran botella de oro líquido
y brindemos porque aquí empieza nuestro futuro.
֍ ֍ ֍
RECUERDOS
Sólo recuerdo la emoción de las cosas.
ANTONIO MACHADO
A todos aquellos que padecen o sufren por una demencia.
A Juan, que trabaja cada día
para que todos seamos,
para que todos recordemos.
Somos la lágrima
que hemos vertido.
Somos cada segundo en que se nos erizó
la piel
al tacto de unos labios, del sudor
o de la sangre.
Solo somos recuerdos.
Somos cada estallido en nuestra memoria
de un beso,
de un abrazo,
o de una carcajada.
Somos cada instante que recordamos,
la sucesión de todos aquellos
que nos han arrugado
la Piel y la Memoria.
Solo somos recuerdos.
La emoción de poder volver
a vivir
en cada uno de ellos.
Ojalá, algún día,
todos sigamos siendo,
más allá de nuestra propia huida.
Ojalá nos reconozcamos en todos los espejos,
en todos los ojos, y en todos los besos
de nuestra propia vida.
֍ ֍ ֍
ANOCHE
Anoche volví a soñar contigo,
y entendí que no eras real,
que te estaba inventando
para justificar cada ausencia,
cada silencio,
cada batalla perdida,
cada nueva derrota.
Anoche comprendí
que lo único que necesito
es que rompas
este presente
antes de que se convierta
en otro pasado
que nos lastre aún más
el vuelo.
Anoche me dormí
desordenando las letras de tu nombre:
Todas esas con las que he jugado
a conjugar futuros
y huidas.
Anoche volví a ver el precipicio
de tu boca
y por una vez dudé
entre marcharme
o saltar.
Anoche me desperté
antes de tomar la decisión
de ser valiente
o
callarme para
siempre.
֍ ֍ ֍
GALA
«En esta calle vivía una novia que tuve hace ya muchos años», me dijo una tarde en la que paseábamos por mi ciudad.
Se había presentado sin avisar, con una excusa que no necesitaba, pero que yo recibía con una sonrisa porque eran los únicos cuentos que en aquel tiempo inventaba para mí.
Dije el nombre de ella con toda la indiferencia que fui capaz de reunir y él me miró como si nunca antes me hubiera visto: «¿Cómo es posible que recuerdes esto?», y vi que dudaba entre creer que mi memoria suponía un peligro o que en aquel instante él me importaba lo suficiente como para rescatar aquella etapa de su vida que no quería compartir.
Sabía que conocía la historia, y tratando de aliviar su pánico le dije: «no te apures, solo lo recuerdo porque se llama como la musa del pintor, y ya sabes que a mí me mueve el surrealismo».
No me atreví a decirle que lo único que me retenía allí era la certeza de que la belleza era convulsiva y que los aliados tejían nuestra historia de manera clandestina mientras los relojes empezaban a derretirse sobre nuestro futuro. Con el tiempo olvidé su nombre y todos los silencios que compartimos de manera anónima.
Pero de ella me acuerdo cada vez que paso por esta calle y pienso en cómo se cosen las historias al azar.
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[1]
De
El beso de Tosca,
Gijón, Suburbia, 2019.

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