somos campos de labor en el acero del riego
somos los pétalos que deshojan nuestros vientres
y el calor que entumece las semillas
somos la sal del mundo en el surco hostil del sueño
somos el bocado del buey de labor
y el agua que apura los centímetros de estío
agradeciendo de rodillas el sudor del ángelus
somos las durezas que anuncian la tierra yerma
los sinsabores del hierro desplazando a la humilde madera
somos el terrón de la obstinación
el obstáculo de un campo agrio
la espera de unas manos agrietadas de cal y orina
somos el rezo de un rostro vuelto al dios sol
tierra oxigenada en el convencimiento del castigo
carbono y herrumbre somos
lo que de nosotros hicieron al ararnos
֍ ֍ ֍
REJA
arrastras tu arado por este surco que nos va llevando de vuelta a lo que éramos. detrás de tu nostalgia, tu hija recoge los frutos de la culpa y la incomprensión como si fuesen dones de un cielo sin mácula.
dios mío, cómo hemos cambiado de estatura.
֍ ֍ ֍
CONCEPCIÓN
concebiste a tus padres mientras hacían el amor
antes de que lo hiciesen
antes de tocarse siquiera un poco como novios
antes de su corporeidad más cierta
miras con insistencia las cosas para concebirlas
reproduces en ellas tu ansia de origen
pero es tu amor y no su nombre lo que las pone en el mundo
֍ ֍ ֍
CUERPOS EXTRAÑOS
hay otros cuerpos
otras mareas vivas aún en los huecos de tus manos
los hay
y en la noche vienen y se acuestan contigo
se recuestan como yo me recuesto
valiente
en tu pecho
y te hablan y te miran como yo
pero sin verte
hay los cuerpos que fueron párpados
mareados del antes
y te rodearon en su carne
y los hendiste
y te hendieron
están los cuerpos que deseaste antes que el mío
y están todos aquí contigo hoy
hay más cuerpos que ritmos en el fondo de esta carne
me recuento a veces en su abultado esquema métrico
y temo que su aliento dibuje mi contorno
como el vaho pasajero del cristal en el presente
֍ ֍ ֍
LA FLOR AÚN
la flor alardea de un cáliz continuo
y de cómo redimen la tierra sus raíces
sangra su sangre de vértebra inmóvil
y esa alegría de féretro suya
encuentra la paz en la lenta cadencia hacia el sol
viene su rumor de la tierra
y sabe bien lo que la tierra guarda y lo que la tierra es…
viene su rumor desde el sepulcro a hablarme
de palabras estériles en el sépalo del descuido
envueltas en sus semas venenosos
cala blanco el miedo igual que el calcio
en la furia abdominal de los huesos
la palabra que la flor calcula
deshace en verdad la piedra de su raíz
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[1]
De
El sueño del padre,
León, Eolas, 2024.

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