LOS BROMISTAS
Mi madre me contó que, cuando era niña,
unos hombres que partían leña
cogieron una gallina blanca que pasaba por allí,
la pusieron sobre un tocón
y de un hachazo le cortaron la cabeza.
Después, dejaron que el cuerpo siguiera andando
hasta que, al cabo de unos metros, cayó muerta.
Todos se reían.
Atardecía. Olía a resina y a tierra húmeda.
Había las golondrinas. El cielo
se oxidaba como una manzana pelada.
El repicar de la campana de la pequeña iglesia
caminaba por el valle como una vaca que regresa a la cuadra.
La eternidad se lavaba los pies cansados en el arroyo.
Dónde fuisteis, hombres que reíais,
tremendos bromistas.
¿Sois ahora la gallina decapitada?
¿O nacemos sin cabeza
y esos pasos,
esos pasos ciegos son la vida?
֍ ֍ ֍
NUNCA MÁS
Nunca más llegaré a casa al amanecer,
nunca más el salón y la cocina sorprendidos,
como una abuela buena y sordomuda, no miraré
los ojos jóvenes en el espejo del baño, sabiendo que al fondo
hay agua fresca y nueva, nunca más
me meteré en la cama estrecha sin más culpa
que todos los pecados que querría cometer
ni otro remordimiento
que lo poco que, pudiendo hacer, dejé para después,
nunca más me dormiré con la luz clara entrando por la ventana
de esa celda donde inventé tantos dioses, justo
cuando comience a oír el susurro del nuevo día,
a ti tosiendo en el pasillo, a mamá rozando cosas,
preparando la ceremonia. Creía
consumirme antes de tiempo, pero
sólo quería seguir durmiendo.
֍ ֍ ֍
GORRIONES
Hemos avanzado mientras dormíamos
en el sistema solar
en la constelación
en la galaxia.
Hemos caído más adentro
y cuando despertamos
seguimos aquí:
en mitad del sueño.
Nos bañamos en la vida
como los gorriones en la ceniza fría
de una gran hoguera.
֍ ֍ ֍
EL TRONCO SECO
Desde la ventana de mi estudio
veo dentro del bosque
un árbol seco
al que le ha caído la corteza.
Brilla el tronco pelado
tan rojo entre tanto verde
que siento que mi vigila
como la estatua de un dios anciano
que me pidiera que le recuerde su nombre.
Tu nombre, digo sin mover los labios,
tu nombre es el mío.
֍ ֍ ֍
SU AMO
El perro duerme y se agita en sueños
tal vez cazando.
Si aprende sin darse cuenta,
si no es consciente de estar despierto
o de estar soñando, ¿qué aprende,
qué nos trae entre los dientes
de aquel lado donde pasa más de la mitad
de su vida?
Y, sobre todo,
¿quién es allí su amo?
——————————
[1]
De
El fruto siempre verde,
Barcelona, Acantilado, 2024.

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